jueves, 22 de mayo de 2014

MALA ESPINA (puesía)

MALA ESPINA



Tú a naide hicistes caso

i ya tóos te lo dicían:

“No sé qué tenga el muchacho,

que no me da güena espina”.



Tu mesma máere te lo icía,

tu propio páere lo recalcaba,

los vecinos igual se oponían...

¡Ná más que tié razón la zagala!



Que ése es un zascandiles,

un chupacharcos, un buscaníos...

¡Ni una arvertencia ni miles!,

sempre de los talles cogíos.



¡Que no habïa naisca que`acer!,

denguno los consejos servían...

¡I nus daba una pena de ver

cómo estropiaba su vía!


I tenïa que suiceder, calla...,

que la que muncho va ar río

ar fin se cahe en ell agua

ar trompezar con un risco.



I jue de ver qué ainas se jue,

cómo ese malabestia voló

ya lograo lo que se buscaba éll;

mentres la zagala sola, lloró.



Ya se queó la niña compuesta,

perdío toico su porvenir:

sin novio... perdía l`apuesta...

¡con lo que haberá de venir!



Manque tóos te repitían:

“No sé qué tenga er muchacho

que me da mal espinazo”,

a naide tú le atendías.



En las cosas der querer

pierde sempre más la mujer.




*

Puema premiao con una riconocencia (accésit) en el Vainte Certamen Lliterario Murciano (2013)

JUBO


JUBO



Soy un niño y soy un viejo,
Entretengo y empobrezco;
Cábalas tendrás que hacer
Para saber quién puedo ser.

El juego.



Aboca a la replaceta desde su casa atraído por los gritos y las risas de la mañaquería; contempla, silente, las evoluciones de los demás infantes en sus juegos…, y en sus marrones pupilas implora un hueco a ocupar. Quiere jugar. No le importa, si se juega a la pídola, ser siempre quien “amogue”, doblado su joven espaldar y amasados sus lomos por las manos y los nudillos del resto de la chiquillería; si a la correa por detrás, quien la vaya siempre a buscar, recibiendo en la búsqueda duros zurriagazos traicioneros y algún que otro hebillazo involuntario a causa de las prisas; si al levanto la maya, quien se quedará siempre. Él… No le importa que se burlen, amparados en su corto tamaño y escasa habilidad. Pero ¡quiere jugar!

    Y así lo expone:

    -¿Jubo?

    -¡No! –La ya habitual respuesta viene a menudo acompañada de varios gestos despectivos.

    -¿Jubo yo? –vuelva a intentar a las primeras de cambio.

    Se “quedará” todo el tiempo que haga falta al juego que sea, aguantará golpes y patadas, insultos y vejaciones, tropezones y caídas… Se “quedará”… Y se queda, pero sin jugar.

    -Tú no, qu'eres mu chiquitajo.

    Amilanado, amaga la testa y se dirige a sentarse sobre el largo poyo granítico de la placeta, donde absorben las viejas y viejos del barrio los rayos del sol mediterráneo para caldear sus reumáticos huesos, y donde también las niñas juegan, hablando fingidamente a sus muñecas. Desde allí, con los hombros caídos y las menudas manitas entrelazadas, como en oración, acecha el desarrollo del juego a la espera improbable de que sea preciso el concurso de uno más, él, para completar el cuadro del juego. Si algún niño se marcha, habitualmente requerido por los fieros gritos de su progenitora –sorprendente sería por otro motivo-, rápido se alza y ofrece con tímida vocecita envalentonada:

    -¿Jubo?

    -¡Que no, mengajo!

    Y cambian de juego para no verse obligados a aceptar el ofrecimiento del chiquillo.

    Y él, de nuevo a sentarse en el poyo que brilla de resobado por los traseros que han hecho de él su asiento durante cientos de años; por lo menos milenta.

    -Si quieres jubar conmigo a las casicas, tú serás el padre.

    -No –rechaza rotundo la generosa propuesta de una niña aún menor que él, sintiendo cómo algo duro y pastoso al tiempo le asciende desde el pecho hasta la garganta, y una fina película acuosa empaña sus ojos grises; contenidos los sollozos con penuria.

    “¡Que tavía soy pequeño…, que tavía soy pequeño!... Pero ya creceré… y entonces ¡veremos!..., ya veremos si me van a dejar jubar o no…”

    Y continúa mirándoles... a los demás chiquillos, embutido en inmensos deseos de crecimiento, aguardando su momento.

    Y aquella niña, con un lacito azul que recoge su cabello azabache en una graciosa cola de caballo, se aparta de él con un mohín de desdén de su respingona naricita, mientras acuna a su muñeca entre los brazos. Buscará otro padre.

    Él sigue esperando, gozando entre tristeza anticipadamente del juego por la vista, y de vez en cuando, sólo de vez en cuando, deja sentir su vocecita como un añejo recordatorio:

    -¿Jubo yo?

    El sol inunda la replaceta toda mientras la respuesta a la pregunta del niño viene forjándose en el tiempo.


*
   
“Rilato premiao con una riconocencia en el XX Certamen Lliterario en Murciano (2012)”

    

jueves, 15 de marzo de 2012

COPLAS D`AMORÍOS GÜERTANOS

COPLAS D`AMORÍOS GÜERTANOS
*
Eres bella tal cual flor,
como la flor der baladre,
mil corderos alreor
i denguno que te bale;
manque sias igual quer sol
a ti no te quie ni el lladre.
*
Ejé un cigarro anoche
puesto cabe tu ventana,
gorví alluego trempano
y`este ya no estaba;
y`eso quie dicir que
con otro pelaste la pava.
*
Son como primas ermanas
la ensalá i la mujer,
si no-stán bien aderezás
no son dirnas de güen ver.
*
Ejé un cigarro anoche
sobre tu balcón,
i cuandi fi a recogello
sólido habïa una pava
cuandi amaneció.
*
Iciéndote está tu máere,
iciendo que no me chieras,
acaso se piensa ella
c`alguien la chiere por suegra.
*
Tu máere v`a consiguir
que contigo no me case
pos por ella pudiá verme
dentre la Guardia Cevil.
*
Ejé un cigarro anoche
sobre tu ventana,
i golví bien trempanico
de güena mañana,
ya no asperes que güelva
a pelar la pava.
*
Una moza yo rondaba,
una moza yo rondé,
pero alluego me dijieron
qu`esa moza era pa osté.
*

domingo, 17 de julio de 2011

EL TÍO FRASQUITO Y BIN LADEN

EL TÍO FRASQUITO Y BIN LADEN

(entrevista informal)

Desde mi llegada a Murcia, mi regreso, apenas si he hecho amistad con tres o cuatro personas, amistad hecha por pura casualidad. Y casualmente, todos son varones y muy entrados en años.

Casi a diario salgo a pasear por el paseo del Malecón, ya que lo tengo muy cerca de casa. Recuerdo que hace unos treintitantos años me pasaba las horas muertas leyendo a la sombra de sus árboles venidos de todos los puntos del globo o corriendo para entrenarme. Éramos cuatro gatos quienes practicábamos deportes en este jardín botánico; ahora me sorprendo a ver el enorme gentío que pulula a todas horas arriba y abajo por todo El Malecón paseando o corriendo. Impresiona ver cómo cambian las costumbres de la gente con el transcurso del tiempo.

-¡Eh, muchacho!... ¿Ánde vah?

-Hola, tío Frasquito; no le había visto. Pues dando una vuelta, como todos los días.

-Pos asiéntate un poco a mi vera y charremos una miajiquica.

El tío Frasquito es uno de los varones mencionados que conozco, creo que vivió la Guerra Civil Española en el mismo campo de batalla. Me siento junto a él en el largo poyo que bordea el paseo del Malecón; se ha buscado un lugar a resguardo del sol de justicia con que siempre bendice Dios a esta tierra, o... la condena.

-Cuéntame de qué se dice por er mundo.

-¡Uf!, me temo que yo no-stoy mu puesto en las noticias..., no leo ni los perióldicos. -Posiblemente exagero demasiado mi deje.

-Güeno, pero anque no lëas lop perióldicos, si que verás er parte la televisión.

-Güeno sí, ara que lo dice, anguna cosica sí qu`escuchao en los noticieros de almediodía -si se hace preciso también me lanzo en la conversación con mi conocimiento del murciano.

-¿I acuálas cosas has üido? -No sé si el tío Frasquito exagera a propósito su léxico murciano cuando habla conmigo o es así siempre.

-Poquicas cosas, i de seguro qu`esas tamién las habrá-escuchao osté. Como que han matao ar Bin Laden, ar terrorirta ese que icen que jue er lo las torres gemelas.

-Ah, pos no sabía. ¿Y`eso cómo ha sío?

-Pos y`hace más d`un mes que pasó. Lo han acribillao a tiros com`un colaor de café.

-¿Pos no habían dicho que ya lo habían matao en unas cuevas ande s`escondía echándole gases apestosos con veneno?

-Pues sí, creo eso se dijo, pero páece que s`enquivocaron de toas toas. -No sé si se me nota que exagero mucho mi escaso vocabulario murciano.

-¿A qu`en er sitio and`estaba ascondío había muncha más gente con él?...

-Sí, había otras...

-¿A qué han muerto tuiscos a tiros i no sa salvao naide?

-Sí, creo c`han matao a too quisque.

-¿A que t`apuestas qu`enjamás estuvo escondío, ni siquiá en er sitio ande l`han cogío?

-No comprendo lo qu`ice, tío Frasquito. ¿Ánde quié oste il a parar?

-Pos ánde v`a ser, a qu`er probetico ha muerto cuando han querío los que lo tenían dende sempre. A que le han dao matarile cuandi les ha convenío.

-Pos yo no l`entiendo bien lo que quié dicir...

-Miá lo que te digo, yo no me creo qu`er Bin Laden ese estuviera nunca de parte los moros, sempre he creío qu`estaba trebajando pa los del jobierno mericano, que too lo der asunto der ataque terrorirta era un montaje pa podel atacar ar país ese que tié muncho petróleo, al Iraq, i qu`er Bin Landen de los demonios estaba haciéndo la rula pa dar er pego. I endispués, en cuanti que ya no les servía ni pa limpiarse-l culo con él, l`han dao matarile rilerón.

-¿Entoces osté crëe que too ell asunto no es más c`una gran mentira?

-A ver, una gran mierda empapelá. De seguro c`anque se supone qu`en la casa and-estaba ascondío er Bin Laden to quisque estaba armao hista los dientes, ni a un soldao de los americanos l`han pegao ni un tiro de refilón siquiá...

-Güeno, yo no se lo puedo asegurar, pero creo que asín ha sío, que no l`han dao los árabes c`había con él a nengún soldao de los c`hacían ell asalto a la casa and`estaba, i que sin embargo allí entro no ha quedao títere con cabeza de la ensalá tiros que l`han metío a tol mundo.

-¿Lo ves, lo ves?... Como que cuando l`han matao ni siquiá estaba viviendo allí dentro, qué va: dempués de cargárselo lo han colocao como han querío. Ya lo tenían de siempre en otra parte, cuidándole a cuerpo de rey.

-Pos es fuerte eso que dice, tío Frasquito, y no digo yo que no pudiá ser, no, que a la mejor tié usté toa la razón que le sobra. Pero ¿por qué se l`ocurre a usté pensar d`esa manera tan mala de los americanos?

-Pos porque los americanos hacen sempre lo mismo, un montaje tan falso como las escenas de las películas asegún su comenencia; bueno, los americanos, y toos. Yo no, pero mi páere, que estuvo en la guerra Cuba me contó qu`er barco que dicen que nusotros, los españoles, les hundimos, se lo habían cargao ellos mesmos pa echarnos la curpa i declararnos la guerra.

-Y así jue de veras. Hace muncho tiempo que er gobierno americano reconoció qu`ellos jueron los culpables d`ese asunto. Claro, que l`echaron la culpa a unos cuantos de la Cía, que -vaya casual casualidá- ya estaban utiquios criando malvas hacía muncho tiempo.

-¡Ah sí!, ¡encima!... No sabía. ¡Vaya jetas!... Pos ai lo tiés.

-Pos yo no sé que dicille, a la mejor tié osté razón, pos la verdá cuasi nunca cuadra con la rialidá, que se sepa.

-Si no es como yo digo, de seguro qu`es paecío. Quien manda maneja too a su antojo, i hara mesmo mandan los americanos, i pa muncho tiempo.

-¿Y por qué cree usté que tol mundo se lo traga sin rechistar?

-Pos poique asín semos las presonas, unos pa que no les tengan por tontos, otro porque creyéndoselo hacen como que no les han engañao, otros porque no les importe cuál sea o no la verdá... Lo importante no es cuál es la verdá, sino que se da por cierto.

El tío Frasquito se levanta y yo hago lo propio.

-¿Se va pa casa?

-Como los americanos... Go home, go home, que s`está-ciendo tarde i hay que dirse tempranico a la cama, qu`er cuerpo ya no tié muncho aguante.

-Le acompaño un ratico.

Nos introducimos a paso lento entre la circulación peatonal del paseo y continuamos hablando de otros temas que no hacen al caso presente.

Creo que he transcrito fielmente la conversación sostenida con el tío Frasquito, Paco, Francisco en realidad, quien dice que su nombre le viene por tergiversación de “Francisquito”. Francisquito..., Frasquito.

*

sábado, 21 de mayo de 2011

ER RICACHO QUE SE ZAMPÓ EN LOS CIELOS

ER RICACHO QUE SE ZAMPÓ EN LOS CIELOS

Se ice i pué que sea verdá, qu`en cierta ves un rico podrío allegó a las puertas der Cielo i San Perico no tuvo más tutía c`abrille, pos s`había ganao er Cielo vaya osté a saber acómo, ya que trayía toa la decumentación en regla. Pos jue tal er contento i l`alegría der sucedío -hay que tenel en cuenta qu`era la prímer ves c`un ricachón dentraba en los Cielos-, que s`hizo una fiesta mu jrande, con muncho jolgorio i cante flamenco, i muncha comía de toas las clases i bebercio a porrillo pa too quisque, que no fartaba de ná, que tiraron la casa por la ventana, vamos, i tóo er mundo estaba en una nube.
Entuiscovía se arrecuerdan las ánimas der Cielo d`aquella fiesta tan soná i más d`uno ha pecao con la sesera endeseando de que un angelico de los que s`hacen ar cargo de los papeles pa traspasal los cielos haga una pifia i s`enquivoque de nuevas.

Er dicío que d`esta hestoria se asaca
es que too Dios s`enquivoca i s`hace caca.

*
José Ruiz DelAmor
Murcia, 21 de mayo de 2011

*
***
*

jueves, 5 de mayo de 2011

SOFLAMA 2011

SOFLAMA 2011
*
Por orden der siñor Arcarde,
que tié la vara la zudiá,
s`hace sabel a toos los fecinos
i a toa la conmunidá
que las fiestas e primavera
mu pronto van a principiar.
Vénganse dende la güerta,
vénganse, ejen la siesta,
que a cuantos más seamos
más mejor será la fiesta.
*
***
*

domingo, 30 de mayo de 2010

PA MILILLA (Las Historias del Tío Bastidas)

PARTE PRIME

1
Un

De acómo el tío Bastidas salió de su puebro pa dirse a Cáis como soldao y de sus poblemas pa cargal er burro en er barco

PA MILILLA
(Viaje arcidentao)

De lo que más i más mejor m`arrecuerdo es der día en que me tení que dil a la mili..., u eso me creía yo en un prencipio, manque alluego no era la mili en de veras, sino una guerra qu`estábamos haciendo con los moros der Manruecos dell África, allá por ande los disiertos pelaos como er culo d`un recién nacío. ¡Qué lastima que me dio mi máere cuandi vio que m`iba!...; se queó con un dijusto i un regomello que no veas, i la probetica se pegó una panzá llorar que pa paecía qu`iba a dar ell último suspiro. Con la carta d`aviso de leva en la mano, yo me jui pal yuntamiento pa-nterarme d`ánde tenía qu`ir, y m`icen ca Cáis; pos güeno, p`allá mesmico que m`iba yo, anque no supiá ni acómo s`allegaba ni ánd-estaba ese sitio de marras. Ansí que le pidí all encargao e los mozos qu`entran en quintas que me dijiera como favor toa la repalandoria de lo c`había c`hacer pa llegar ar Manruecos ese dell África, y me dijo no sé qué cosas der tren i dell artobús, u sea, er coche de línea, y no sé qué más zarandajas sin pies ni caeza..., i me jui pa mi casa bien empapao de l`único que m`hacía farta saber de verdá: que tenía que presentarm-en la comandancia der puerto Cáis pa embarcarme, pa por er mar allegar, a los disiertos mondos i lirondos, que, asegún dicían angunos, aquello estaba más pelao que los forsillos d`un pobre, i jue verdá verdá por demás, que paecía lo der refrán: “Ar campo vas, de lo que lleves comerás”. Mi máer-estaba mu precupá poique m`ib-hacel la guerra jodía, i no había jorma por denguna e las maneras de dalle ánimo i tranquilizalla, con un ése que tenía que pa qué queríamos más. Par caminico m`echó un piazo jamón qu`era too magra pura, unas morcillas de cebolla de las cebollas de la güerta de mi páere -qu`en pas escanse-, unos chorizos coloraos i una miaja chuchaina, una tripa relleno blanco, unos tacos de tocinico vetoso i dos panes de carrasca, amén d`otras munchas cosas que ya no arrecuerdo; ya se sabe que los duelos, con pan, son más menos. I en cuandi que m`hube espedío de tuiquios los parientes c`habían venío a dicirme adiós, de mis amigos dell alma de toa la vía, dende mengajos, de mis vecinos i de mis novias, que tenía una puñalá, le puse er cabecerón a mi burrica mulera i la emparejé pal viaje tan lejotes -que Cáis está en la punta bajo d`España, ande Cristo perdió la gayá-. I una mañanica de trempanera, tiramos pa bajo poquico a poco la burra i yo, la burrica delante pa que no s`escape, sin darnos ni un resuello pa descansar, preguntando a las gentes con las que nus topábamos, c`asín se allega hista Roma, y no es broma; dasta que ar fin, una escurecía en que yo m`había quedao endormiscao com`un pajariquio amontao en lo alto la burra, me dispierto de güenas a primeras sintiéndome una medá mu jrande que m`allegaba hista más arribotas de las corvas; cuandi jui a tocarme pa ver lo c`aquello era... i me toqué los pantalones calaícos d`agua, pensé que m`había miao por la pata bajo, pero en cuanti caté ell agua, vi qu`estaba salá i qu`era agua der mar. U sea, que como juera, estábamos cuanti menos en la mitá der medio dell ocëano i yo que no me había enterao de naica. Como naide l`habïa dicho a la probe bestia que se parara, sajatrás, pos ell alimalico -qué lastima- s`habïa zampao all agua en cuanti que vido que se l`acababa la tierra, p`alante p`alante, y s`habïa puesto a nadal a cuatro patas como Dios l`había amparao, que no debía de ser muncho, poique yo no la tenía entrená en esos mesteres. ¡Sajatrás, so, quieta pará...! A saber tú cuántas leguas habría nadao er burro, más que burro, hista que yo me disperté. Menudo panorama se me presentaba. I p`acabar d`echalle leña ar fuego, por denguna parte p`ande echara ell ojo se vían ni luces ni sombras de tierra, i ni muncho menos angún barco que anduviá de pesquera. I amás, pa colmo males, la burrica... que ya no podïa más con su alma dempués dell azagón que s`había arreao conmigo a coscoletas. ¡Máere nostrum, vaya faena!... Aquello era er mar, no un río jrande u un pantano, i era la noche cerrá, más escura que la boca un lobo, i ni se vïa la orilla ni ná de ná. Era la mar salá. Pero ara, acuála era, eso vaya usté a saber, que como toas las mares están lleneticas d`agua..., cualsiquiera podía ser, pos a simple vista es mu defícil distinguillas. Podía sel er Mar Menditerráneo, era lo más seguro, el Oncëano Arlántico, qu`es más jrande, u hista er Mar Menor de Murcia, qu`es er más chico de toos los mares der mundo. I sabello ¿pa qué yo lo quiero?, si no vié ar caso la cosa. Asín, que me bajo e la burra pa no cansalla más de lo que ya-staba de por sí, i comencipiamos a nadar uno al lao dell otro, cóo con cóo parejos, p`ande me dicía a mí mi ese que s`encontraba la orilla la playa. Paecía qu`estábamos nadando en tinta china, de negra qu`estaba ell agua i er cielo. I ar ratico, er caballo principió a queárseme atrás, i alluego, ar rato, s`hundió pal fondo com`una piedra molaera, i tuve que bajar buceändo pa bajotes pa sacallo a la juerza, tirándole der rabo. Me lo tuve que cargar a las espaldas, a coscaletas, i seguí nadando a tóo meter sin parar p`ande yo me pensaba qu`estaba la orilla de la playa..., cargao com`un burro... con un burro a cuestas. I cuandi ya allevábamos nadás por lo menos “chochomil” leguas... jue cuandi jipé unas lucecicas por allí alantotes. Menos mal que Dios aprieta pero no ahoga, poique yo ya-staba completamente arranao, sin nengún resuello en er cuerpo. Con las últimas juerzas que me queaban, y`echándole lo c`había qu`echalle, atraqué -qu`es asín como lo icen los marineros, i no es dengún atraco- en una playa al lico mesmo der puerto Cáis -anque eso entavía no lo sabía de momento-. A luego dimpués le pregunté a un campusino andalús qu`iba en una yegüa cuasi tan güena como la mía, que ya-staba enrecuperá de tanta tragantá d`abua como s`había dao (anque a dicir verdá la tenía una miajica de mejol aviá que la mía, cosa de rial más u menos arriba u abajo), que p`ande se tiraba pa dil ar puerto Cáis, y me dijo, ice: “Tir-er zeñorito poresta verea, qu`en doz zhoras ná más habrá llegao.” Menos mal que yo bien qu`entendía su idioma, que si allega a sel otro... adiós mi máere. M`encaminó por una güena carruchera, no puo negallo, poiqu`en hora y media a too lo más, ya m`había embocao en la zudiá; no contaba él con la priesa que se daba mi jaca, que se zampaba las lleguas como si jueran yerba... Y pol las calles preguntando... a Roma jui allegando. “To tieso por esta caye”, m`iban endicando las güenas presonas de Cáis en un charreo cuasi entendeero. No hice namás que allegal ar cuartel, qu`estaba cuajaíco e soldaos de utiquias las partes d`España, gallegos y vascos, catalanes y valencianos, de las Baliares y canarios como pájaros, madrileños y d`Estremaúra, castellanos y`andaluces, asturianos y de La Rioja der vino, y de Cejín..., uno mesmo, ca uno charrando e la manera y jorma acomo l`habían enseñao sus páeres, que no había quién s`entendiera ar prencipio con ellos, y me mandan a que me presente ar mandamás der cuartel. Pos voy. Pa dicille quién soy yo, mi nombre y`apellíos y toa mi ralea de la que vengo; si quié conocel a los Bastidas... es cosa suya. Manque bien me suponía yo que la cosa era pa darme la ropa soldao, que tavía no tenía, y`er billete der barco p`allegal al Manruecos del África. Pero ¡ca!, no era páeso. Namás que m`echó la vista encima, me ice, ijo: “¿Cómo esque ha venío usté solo?, ¿no sabía que tenía que presentarse aquí mañana, viajando en el tren con el resto del remplazo?...” Ya m`estaban echando la bronca, y`eso por haber allegao antes de la cuenta, que si allego a llegar tarde, no veas tú. Yo traté d`esplicalle c`había vinío por mi cuenta y riesgo, pero él no me dejaba meter baza y quería tenel la razón quitándome la palabra, asín que yo tampoco le dejé hablar a él, ¡por malenducao! Al final de tóo, el tío, más cabrëao qu`er copón, mandó llamal a un sargento primera pa que me diera cama y`er traje soldao. A luego, me allevaron a cortarme er pelo, y me lo cortaron tan ar rape que me paecía que se me veía la sesera y`hasta las ideas. Me dieron de cenar a mí solico, pos no había naide más en un comeor mu jrande lleno de mesas de máera mu largas; la sopa tenía un gustico mu rarico que no me dio güena espina, pero me la zampé poique había gazuza, y dimpués me fi a la puerta a ver qué pasaba con mi caballo, que los soldaos der portal no m`habían dejao pasar con él, y tuve qu`ejárselo en prencipio a ellos ar cargo hista ver qué pasaba conmigo primero. Y nones, siguen sin dejal a la burra qu`entre en er cuartel, manque yo ya juera un soldao como ellos mesmos. ¡Malos compañeros iba a tenel ar paecer!... Ansí que me jui a dal una güelta por ai a ver si veía a alguien conocío, a ver si m`echaba una mano pa que m`ejaran dentral a mi yegua, que la probe tenía qu`estar muertecica d`hambre. Pero por más que miraba y requetemiraba, no encontraba a naide que conociera, ni der puebro ni d`otros sitios de los que yo había estao. Y de repente m`echo a la vista a un capetán que me dice, ijo: “¡Bastidas!, pues ¿qué haces tú aquí?... Cuánto bueno.” Era un tal Cenón de Calasparra que mi páere le mercaba las ceboyas a su páere. Como me conocía, y mu bien, y s`acordaba de mí m`echó un cable endeseguía pa que m`ejaran dentral a la burrica pa drento d`una ves por toas, y pudïa dalle ar fin de comer paja y`alfalfa. Y alluego, él, que me tenía güena lay, me dijo que no me precupara, qu`ib-a charrar con er comandante pa meterm-en su regimiento. Y me preguntó que qué sabía yo hacer. ¿Yo...? Pos de tóo, ¡habráse visto!... Le dije, digo, que cocinar como los ángeles... “Soy cocinero de los güenos”. Poique mi páere, qu`en gloria esté, me tenía dicho que metiéndome a cocinero era la unica manera de no pasar chispa d`hambre en la guerra. Me lo había hecho prometer... que diría que yo era tan güen cocinero como er que más. Asín, que m`apunté con er capetán Cenón y, nada, asperal a que nus dijieran de amontal en er barco pa dil al Manruecos a la postre y la prepartía, pa lo que nus tiramos un par de días asperando a que saliera er barco pa il a los disiertos, ya con tóos los reclutas que fartaban, que allegaron ar día seguiente mío, en un tren que vinía dende Madril, qu`era en er que yo tamién tenía c`haber venío, asegún el jefe-r cuartel, y que vinía con él no sé qué batallón de cazaores, cargao hista los trenques. Pos con aquellos cazaores íbamos a cazal a los moros como a conejos. Y yo, a`celles arrós con conejo.
Y cuandi allegó er momento de subil ar barco es cuando me se pusieron jodías las cosas de veras... Y es que no les zaba la rial gana d`endejarme que amontara mi yegüa en er barco de marras. Dicían que no s`estaba premitío embarcar más alimales que los cel ejército, los ze los oficiales, y c`allí no subían otros bichos: u con papeles u ná. Y que si quieres arrós, Catalina. Yo ije que si no se venía conmigo er cabayo, pos que tampoco yo m`iba estonces, que me quedaba en tierra tamién. Y`entoces se pusieron con güenas palabricas a charrarme, que si patatín, que si patatán, pa ver si me convencían de que ejara la burra allí, qu`ellos me la cudiaban hista que golviera, si golvía, que l`iban a dar bien de comer. Y yo, que coles. Cudiármela, sí, sí...; de seguro qu`en cuanti bieran visto ar barco tresponer se l`habían zampao hista con los arreos aquellos muertos d`hambre, u se la bían vendío a los gitanos. Y como cudiaos ajenos matan al asno, yo siguí en mis trece sin bajarme der burro. Y ellos, en viendo en viendo que vieron que por ese lao no había ná que rascar, se pusieron ara a menazarme con que m`iban a cer un consejo guerra como no hiciera caso, y c`a tóos los que se lo habían hecho no habían salío d`allí ná más que pa dil ar pareón -una paré mu jrande ar paecer-, pa afusilallos por descrëidos. Y yo, que hista er morir tuisco es vida, y que vamos p`alante como los d`Alicante. Y mentres, que se jueron p`hablar con angún encargao pa dicille lo que pasaba, en un descudio de los que quedaban ar cargo, yo metí a la burra en el sótano der barco; lo que pasó es que lluego me pillaron y me la sacaron pa juera otra ves. Con tóo y con esto, yo continé encerrimao en que la mula iba ande yo iba, y yo igual, que er que solo come su gallo solo ensiya su cabayo. Y ya m`estaba viendo la cosa negra pa celles dentral en verea a quellos insurrertos, y pacía que s`iban a salir con la suya a remate de tóo, por las juerzas, cuandi vino er capetán Cenón de Calasparra, que su páere le compraba las cebollas a mi páere, y dijo que qué pas-aquí, y tóos los aviluchos aquellos se cuadraron firmes sin dicir ni media. Yo le dí toa la repalandoria dell asunto, y él dijo que era igual por una bestia de más u de menos, que anque no juera caballo d`oficiales güena farta que nus haría and`íbamos, qu`estábamos en guerra y no era er momento pa ponerse a descutir por tonterías, y que... ¡pa entro con la burra!..., c`allí er que mandaba era él. Naide le rechistó siquiá, y metieron ellos mesmicos a mi alazán con los emás cabayos, en er mejor sitio que había en la cuadra.
Y sin que pasara anguna cosa más que juera dirna de contarse, esa mesma mañá, con las primes arrebolás der cielo nus hacimos all agua patos. Pa bajo, pal África.

* * *

Nota: Primer episodio de “Las Historias del Tío Bastidas”, obra novelesca de José Ruiz DelAmor, escrita en principio en murciano y español. Esta es una versión traducida al panocho.

domingo, 18 de abril de 2010

TOMÁS EL PULÍA

PULÍA

I
Aquí les vengo a cantar,
señores, mi gran poesía;
es una historia normal,
la de Tomás el Pulía.

Era un juglar a deshora,
vate de antología,
por lápiz tenía una escoba,
por folio una carretilla.

II

-Mu güenos zías, señores,
yo soy Tomás el Pulía,
y, como ustedes pueden ver,
el mismo de toos los zías.

Soy basurero de oficio,
con mi escoba y mi carretilla
les doy repaso a las calles
hasta que las pongo que brillan.

III

-Muy buenas noches, señores,
tengan los aquí presentes,
y ya que estamos en fiestas,
brindemos todos como amigos.

Brindemos con brindis sincero,
olvidemos a los enemigos,
que unos lo hagan con cerveza
y otros con un vaso de vino.

IV
-Cehegín de Las Maravillas,
para ti digo esta copla,
eres reina de esta villa...
Si no te gusta... te echo otra.

Yo soy el más humilde del pueblo,
el último de tus hijos,
pero me atrevo a decirte esto,
y más cosas que no digo.

Cehegín, 1981

sábado, 6 de febrero de 2010

REFRANERO DEL TÍO BASTIDAS

EL REFRANERO DEL TÍO BASTIDAS
(Soldado murciano en la Guerra de Melilla de 1909)

Si un día das
con Bastidas...,
bienvenidas.

Va mi burrico alazano
trotando por ell altozano.

Una bala de fuegueo
nunca mata, a lo que veo.

Si s`hund-en la duna
mi burra, los zos a una
tiramos pa juera ensiguida
por si es presizo salval la vida.

Las moras de la morería,
como yo bien ya me sabía,
aun con su miajica negrería,
mu bien que me las zamparía.

Atento
ar viento.

Rebusna a la luna
mi burrica moruna
como dinguna.

En er disierto
no hay dengún güerto,
angún c`otro uasis
es lo c`hay, u cuasi.

Er vino
convino.

Hay moras que son de comer
i hay moras que son de jalar,
d`unas i d`otras me puen poner,
que de las zos yo voy a catar.

Mi burrica es bona
por ser de Barcelona.

Jue un siglo
de periglo.

Bastidas no teme a los alimales
por jrandes que sean i pantasmales,
pos éll es como ellos, esos tales:
con dos bien puestos en los genitales.

Si está escurecío
es poiqu`er sol sa ío.

Manque mi burra
s`aburra,
que no se l`ocurra
ponerse cazurra.

La riqueza
i la probeza
pa güestra alteza,
pa la rialeza.

Si vié angún pájaro
un tiro l`escerrajo.

Er chirrío que salió de la roca
me paeció com`una orquesta que toca;
la güena música sempre sabe a poca.

Mira, mira a ver
lo que se pué ver.

¡Jódete, Mariamanuela,
qu`este hoyo no me cuela
por muncho qu`él quiera
a poco que yo pueda!

Si se menea la piedra
no le crece la yedra.

A Dios
mi burra
baturaa;
adiós.

La puerta no s`abre
sin tenel la clave.

Mi burra enjamás trompieza
nunca en la mesma piedra,
dengún mal camino l`arredra
i tóo azagón acaba d`una pieza.

¡A ti te vi`a zampar
sin que te puás escapar!...,
páece que t`están iciendo
mentres que tú t`estás hundiendo.

La luna
i mi burrico
sobre la duna.
¿M`esplico?

Tóo era custión de curtura,
de conocencia i güena letura.

Hermano,
er busano
de tierra
quié guerra.

Como a los zemás midas
no midas ar tío Bastidas.

Asno
manso,
mas no
ganso.

¡Pies, pa qué sus quiero!...,
ni un istante m`aspero.

Güela, burrico,
por er montico.

Poique golía com`un güevo
güero,
lleno de manchurones i bujeros.

Prefiero ser com`un jumento,
un asno, acémila u burro,
pa recordal en tóo momento
er sitio en ande m`escurro.

Si t`encuentras con Bastidas,
minsericordia no pidas.

Cuandi sopla er viento der disierto,
mi burrico, qu`es mu dispierto,
s`oculta endetrás d`una duna;
i la cosa no es una tontuna.

A una mora en un güerto
vi yo con er pavo abierto.

Mi burrica torda
ni come ni engorda.

Vi`a darme un borneo
a ver qué cosa me veo.

La luna
s`acuna
sobr`una
duna
moruna.

Corre mi burro lucero
por er sitio que yo quiero,
con lluvia, frío u sestero.

La mora
m`adora.

No hay caballo der ray moro
que a mi burro l`haga coro.

Las moras están mu ricas
i es por eso que vas i picas,
pero aquellas mujeres morás
están tan regüenas u más.

Yo voy contento
por er disierto
en mi jumento
a cielo abierto.

¿Qué farta hacía
tanta burrería?

Mi burrica, dentre las bombas,
salta alegre a la comba.

¿Cuál sabe si está en celo
la mora que lleva un velo?

Mi burrico mulero
sempre llega er primero.

Fuerte con dos puertas...
no tenga las zos abiertas.

Mi caballo alazán
trota por ell azafrán.

(...) sin una sola, fea u hermosa,
pero salí, eso sí, vivo de la fosa.

Miedo le tién los rifeños
a la cos que suelta mi burro,
que a estos moros pequeños,
si yo no puó, con él los curro;
es er diablo en sus sueños.

Esas moras del harén,
mejor que conmigo estén.

Que buscaran a otro con legañas,
c`a éste ya naide más l`engaña
ni contándole ambuna patraña.

Cuandi mi burro murió,
con éll tamién morí yo.

I colorín colorao,
sanseacabó lo contao.

¿A la vejés ciruelo
me vi`a ganal er Cielo?...

No hay naide ni denguno
en to-l terreno moruno.

Eso de jumal es un vicio
tavía más feo que Picio.

Con los dos tiburones
m`hice tirabuzones
con un par de riñones.

¿Ánd`estás, que no te veo?...
Una ostia que te creo.

Seré más infelís qu`ell alegre
como que la cosa no s`arregle.

Er moro, igual que yo,
no sabe hacel la o
ni con un canuto
ni en un minuto.

Tonto de capirote
era aquel tonto er bote.

Ar pelotón de afusilamiento
que no se atermine a disparar
es nesezario entoces engañar
con angún truco de engañamiento.

Llovía a mares
que pacían pares.

Por más que busco, no veo
ni una bala de fuegueo.

Había un moro en aquella esquina
qu`era más malo que la quina.

Si una bala de fuegueo
se mete-n una escopeta
de las que se van a utilizar,
no sabiendo en cuál está, creo
que los soldaos tirarán a matar
pensando que su bala puede ser
la que deje a la muerte quieta;
probemos, que sa de ver.

M`echo mano ar culo i m`ahogo,
pero yo elante er moro no m`amogo.

Se podría probar, i a ver,
a ver qu`es lo que pasa dempués.

Se queó hecho un churro
cuandi le pegué un curro.

Con más hambre
que los rafaeles
y pesambre
por los pinreles.

Como no ven ni tres montaos en un burro,
por dentre aquellas dunas voy i m`escurro.

Un pirata ahorcaor
me puso po-ll arreor
der cueyo la cuerda, señor.

Estoy más liao
que la pata de un judío (romano)
aquí subío,
en lo alto este terrao.

Sana, sana, sana,
culito de rana;
bajo la vela mesana
me zurraron la badana.

Cuasi pierde la vida
en la horca Bastidas.

Más seco c`un palillo
estab-aquell morillo.

Estoy más salío qu`er pico una puerta
dende que vine a esta tierra disierta.

Cerrao de mollera
es lo qu`er tío era.

Pos tú a mí me la sudas,
qu`eres más falso que-l Judas.

Veía menos c`un cabayo de cartón
en la escuriá de la cueva der dragón.

Bocanás de fuego
m`echaba más lluego.

Con Dios,
i ¡adiós!

Ánde vas a estas horas,
cuandi s`han secao las moras.

Er silencio der disierto
me mantiene a mí dispierto.

Blanco, mu blanco,
era er barranco;
en er barranco
jue ell atranco.

Si la vista no m`engaña
ésta es un piazo d`araña
como no l`hay en toa España.

De la muerte dell arañón negro
no sus vayáis a creer que m`allegro.

Los piratas ahorcaores
son de los malos, los piores.

La soga en er pescuezo
sería mi último almuerzo
si d`allí no me retuerzo.

I jue sólo por mamón
que me cogió ell arañón.

Lluego m`engaña
con su telaraña...,
m`hace una maraña...,
ar más listo d`España.

Er pozo berrendo
me pació horrendo.

Vaiga una situación
frente all arañón.

Él me trata
d`hacel la cata
con una pata.

Vaya un cabrón
que jue ell arañón.

Piratas en Los Dolores
los he visto más mejores.

Con aquellas enormes pinzas
me podía sacar las binzas.

Me cagüen tus muertos
pisaos
y`arrastraos
si no h`estao en los disiertos.

Corría com`un pelús
en cuanti le dio la lus.

Limpio como los chorros dell oro
llevará er culo este moro,
pero m`embiste igual c`un toro.

Más malo c`un belitre...,
me sabía a salitre.

Cuasi me mata
aquer pirata;
más que pirata...
era una rata.

Estaba com`una curruca,
más perdío que Carracuca.

Por los pelos me salvo,
ni tanto ni tan calvo.

No le des más güeltas ar zompo
u, miá, que los morros te rompo.

Caían chuzos de punta
en medio la marabunta.

Más mierda qu`er palo un gallinero
se vía en aquel nío pajarero.

Orejas como marguanes
tenian aquellos truhanes.

Al Bastidas
no l`olvidas.

I er condumio
es asunto mío.

Limpio como la patena
tenía er culo la nena.

Más largo c`un día sin pan
me s`estab-haciendo er plan.

En un barco
no m`embarco.

Si t`encuentras un genio en una botella,
mejor es qu`ensiguía t`esagas d`ella.

No hay más verdá que to es mentira,
i, ara mesmico, tu-escopeta tira.

Tenía las manos llenos de deos
i los deos llenos d`uñas,
las manos eran como pezuñas
i los deos como fideos.

A tumb-abierta
salí por la puerta.

Me quedo i no me lo como,
pero yo tu sitio lo tomo.

Alcanza
alianza
i alvanza.

Una mierda pa que t`empapes
te vi`a dejar que te m`escapes.

Estoy de ti ya harto i frito,
tiés menos sesos c`un mosquito.

Más se perdió en Cuba;
que Bastidas se suba.

Aspero que venil aquí no se l`ocurra,
pos ya éramos pocos i parió la burra.

No llegaba er sol ni con espejos
en aquella tierra, ni los reflejos.

La ribera
a mi vera
me aspera.

Más feo que pegalle a un niño de pecho
es lo c`ar fin i a la prepartía han hecho.

La sierpe menenosa
es una sierpe hermosa.

Ya-stamos con que l`agüela juma
i es la curpable de tanta bruma.

¡Me cagüen la perra,
qu`empieza la guerra!

Me vi`a dir
a-scribir.

Er que jue a Melilla
perdió su silla
por una morilla.

Cuandi se va pol los disiertos
hay que dir bien dispiertos.

Al león que ruge
muerto lo truje.

Con un dragón qu`echa fuego,
siesque puedo, yo no juego.

Dentre Pinto y Valdemoro
está la mierda `er moro.

Dir por er disierto sin camello
es jubarse de cierto er cuello.

Ya se para
l`algara (incursión, ataque).

Se la zampé al jalifa (califa)
con una engañifa.

Er mejor fay (botín de guerra)
es para`l ray;
es lo c`hay.

Hubiá hacío silla
en mi Melilla,
si aquella morilla
me se cepilla.

Mi borrico
es bonico
y es mu rico.

Soy de mí
mi cadí (juez).

Aletría, andrajos u caldero,
que otras comías yo no quiero.

Los pájaros der cielo
m`acarrean desfelo.

Ara tomo las de Villadiego,
pero ya golveré dispués lluego;
ya se verá si llego u no llego.

Cuanti más primo
más t`estimo.

¡Más puta que los conejos!...
Pos ésa no quiero, la dejo.

Te lo arvierto,
fi de cierto
ar disierto.

En la casa del ahorcao, recuerda,
no vayas a mentar la cuerda.

¿Qué es un pijostio?...
Aspera, que te ahostio.

Júntate a los güenos
y`habrá un malo menos.

Ya ven
er tren.

Tenía más entradas que un laberinto
er sitio en er que nos metió Pinto.

A mí como si dices misa,
no tengo denguna prisa.

A la vejez ciruelo te casas,
cuandi ni quemas ni asas,
ni calientas ni tiés brasas.

Los higos chumbos boticarios
los comen los dromedarios.

Er qu`hizo la ley hizo la trampa,
pulíticos; ¡maldita sea güestra estampa!

No hablo a tontas i a locas,
sean munchas u sean pocas.

Me la vas a poner gorda
si la cosa no te amolda.

Como ell alma de mi agüelo,
con unas alas, m`echo ar güelo.

Pa bregar con dos tiburones
hay qu`echalle un par de cojones.

No hay genio con mala leche
que der mundo a mí m`eche
sin que le haga escabeche.

Vaca que muge
i león que ruge,
der mesmo empuje.

No hay barranco en er disierto
ande no “haiga” enterrao un muerto.

Pintos, en el Barranco del Lobo
no jue namás que un bobo.

Cuanti más primo,
más acérrimo.

No hay miedo a que güelva
un día otra ves a la selva.

Dame baraka (bendición)
pa Caravaca.

Un visibilo
me tié en vilo,
y en periglo.

Cudiao que no te meta
por culo la escopeta.

Llamaré malik (rey, soberano) ar ray,
siesque otro nombre no hay.

Muerto aquel león,
s`acabó la custión.

Ar gato
lo mato.

No me ando con menuencias
con las cosas de las cencias,
hago asegún mis conocencias.

Yo no m`hago muslín (sometido a Alá)
ni anque juera mi fin.

Un farallón
sin escalón.

Con mi burro
no m`aburro;
con mi burro
voy ar curro;
a mi burro
yo recurro.

Agua fría i pan caliente
no sientan bien a la gente.

Un burro jrande
pué c`ande u no ande,
sibún sia er que mande.

A quien falla
en la batalla,
su meralla
es la metralla.

Güen arif (conocedor, inspector)
soy der Rif.

Corriendo correndico
se llega mu prontico.

P`ar ray moro en fin
yo era er miramamolín (comandante de los creyentes).

Es er fin,
Serafín.

Un “paco” (francotirador rifeño) ascondío
es quien m`ha herío.

La ley i la trampa
tién la mesma estampa.

La “murugua” (muruwa) es la hombría
que tié toa la morería.

Un moro dispara a saco,
qu`está-scondío, Paco.

A mi patria soy amín (leal)
dende prencipio a fin.

Silencioso com´un muerto
m`encontré con er disierto.

Más listos que los ratones coloraos
es nesezario que sean los soldaos.

Mira a ver,
Maribel,
qué pué ser.

Ande pa riba u ande pa bajo,
la burrica sempre quea endebajo.

Yo no era más que
er alfaqueque (redentor de cautivos).

Culo de mal asiento,
voy sempr`en movimiento.

En viendo lo que veía,
no miré más, tía María.

Hoy, hogaño,
que antaño
maricastaño
jue otro año.

Tengo un asno,
más d`uno no.

A toa pastilla
salí de Castilla.

Y cuandi no es fiesta
en la tierra esta.

Enantes morir que perder la vía,
es una razón mu bien conocía.

Uno las pasa mu putas
iyendo por esas rutas.

Mi caballo
bayo.

En Manruecos, Bastidas, lo que te pasa
es qu`estás como San Pedro por su casa.

Ni que uno fuera
de saldiguera;
eso, un cualquiera.

Doy la estremunción
a un león
u a un dragón
sin dar distinción.

De casta le viene ar galgo,
y si no es eso, será argo.

Cuandi m`entra er muermo
yo voi-i me duermo.

No soy morciguillo
siesque no chillo.

Poquico a poquico
ando er caminico
montao en mi burrico.

Quieto parao,
que s`acabao.

Jui cocinero y`almocadén (jefe)
de la cocina y`ell almacén.

Esta partía
está perdía.

Cuandi la lay no campa,
estonces lo`ace la trampa.

No le pegues más al
zagal,
que pació la petaca
ya, Paca.

Mejor que amán (perdón, salvoconducto)
dame un piazo`pan.

Con más fidas c`un gato,
tengo vida pa rato.

Las dies de mano
con ésta las gano.

Si naide me moja la-oreja
es poique mi menda no se deja.

Estoy hista er gorro
dende que no-hay chorro.

La baza
me caza.

Cuandi estoy en mi trebajo
no me cago a la pata bajo
ni anque me pegue angún tajo
angún c`otro moro marrajo.

Más listo qu`ell hambre
soy con la pesambre.

Me jubo er buque
ar truque,
me jubo la lus
ar mus.

Estoy hista la coronilla
de que m`eches la zancanilla.

La cam`aquella en la que t`echabas
era más basta que la paja d`habas.

Er copón de la baraja
de muestra, nunca se raja.

Veste a cagar
ar cobertizo
en ves de peliar,
qu`estás pajizo.

Ná más salir der mar
jue llegal i cargar.

Las cartas d`espadas
vién como curvadas,
u, ídem, combadas.

Como vea que anguno ell arma toca
le pego una patá en er cielo la boca.

Con las cuarenta de mano
naide me gana, hermano.

Más palos c`a una estera
es lo c`a ti t`aspera.

Pero di, moro, ¿qués lo qu`intentas,
quedar pior que Cagancho en Las Ventas?

Juba ar julepe
dentre cuatro, Pepe.

Er pan con vino
sabe divino.

En er mundo entero, no, siñor,
Bastidas no teme a dengún alimal
ni en tuisco su areor; que no,
pos él lo es entoavía muchismo más.

Más húmedo que mojao
me puse yo de calao.

Estaba más solo que la-una
en aquella tierra moruna.

Me hartas
las cartas.

Jumas ca ves que te pillo
como si fuás un morciguillo.

Me jui pa Melilla
amontao en la silla.

Envío la farta
con esta carta;
órdago t`echo
sacando pecho.

-Amos a dir tóos a la carga.
-De la trinchera no te salgas.
-¡A buenas horas mangas largas!

¿Qué cuesta
l`apuesta?

Salí pitando,
pero peliando.

Puó testiguar de cierto
por`aberlo comprobao,
que dend`aquí hista er disierto
ni un paso de más he dao
que cuandi h`hecho er vuelto,
y`er camino desandao.

No hay ná que rascar
en este mal lugar.

¿A mi burra se lleva?...
No caerá esa breva.

Er miramamolín
juba de comodín.

No me toques los cojines,
que vengo de vendimiar;
si no son güenas razones,
vaya usté a la mierd`a miar.

Date un panzazo
u un barrigazo.

No jubo
ni subo
l`apuesta,
¿se apuesta?

Más malo que pior
era yo, siñor.

Mira lo que te digo,
no me lo creo, amigo.

Que sus den por ande amargan los pepinos,
les dije yo a-quellos moros marroquinos.

Sota, caballo i rey
tengo, como es de ley.

Te pasas de castañao escuro,
qu`er fruto no está tavía maúro.

Más hambre qu`el lagarto Jaén
allí la he pasao yo tamién.

Eres más tonto que Cascaciruelas
si te cres que a mí tú me la cuelas.

Baraja de nuevo,
que pego er corte
por puro deporte
ar mazo, y juebo.

Con mi mulo
desimulo.

En la zudiá de Melilla,
una escopeta chilla
igualico qu`en Chinchilla.

Cuandi las ranas críen pelo,
estonces irás tú ar Cielo.

Munchas fidas
tié Bastidas.

¡Cuánta pesambre
nus da ell hambre!

Cuandi yo güelva a crel en Dios
me tocaréis los güeves los zos.

Malo es tener tute
de postre y con juego cutre.

Gastas menos en telas
c`un ciego en novelas.

La sota
de copas
baila la jota
con una potra.

Corta y cuelga,
que hay güelga.

Er rey de copas
manda sus tropas,
er rey de bastos
me tira los trastos,
er rey de oros
vence a los moros,
er rey d`espadas
pone las granadas.

Tamién las perputas
las pasan canutas.

Si la mano te se decanta
mira a ver si tu compa canta. (Del tute)

Pónle-l deo en la llaga
verás cómo se caga.

Me vi pillao
en er terrao.

No me jubo
ni un rublo.

Er pago
der bayo
cabayo
restallo.

La sota
sincopa
la jota.

Un “paco” ocultao
es quien m`ha disparao.

Juba ar póquer
con er jóquer.

Adalid
de la lid.

Una copa
se acopla
a la copla.

A toa leche
no hay quien m`eche.

Ell as de bastos
paga los gastos.

Pa últimos de marzo,
corvilla ar brazo
y mujer ar zarzo;
ar trigo lo alzo
y a la tía me calzo.

Con mi fusil
me mato mil.

Con un tiro como er que le pegaron a Prim
la guerra`Melilla tuvo tamién su fin ar fin.

S`acabó lo que se daba,
que to a remate s`acaba.

Bastidas, 2002

Nota: Toas estas sentencias der Tío Bastidas son las que m`han sobrao de componer sus aventuras en la guerra de Melilla de finales der siglo pasao; aspero podel ofrecelles mu prontico una muestra de sus hazañas como soldao. Manque no vayan sío provechás, no quió que se pierdan, i por eso es pol lo que las he ascribío aquí mesmo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

DIVAGACIONES ALREDEDOR DEL PANOCHO

Estas serán unas opiniones personales que tal vez no todos los expertos en el tema compartan conmigo, pero sí las creo acertadas y revestidas de verdad como corresponde al rigor académico; mi experiencia escrita y mis estudios de campo corroboran en gran medida las conclusiones expuestas.

* * *

Ante todo es preciso aclarar que, el panocho, no es ni una lengua, ni un idioma, ni un dialecto, ni nada que se le parezca; simplemente es un modo de escribir, que por lo tanto únicamente tiene razón de existir en la lengua escrita, bien sea en prosa o en verso. Es un error general confundir el murciano, el cual sí podría catalogarse como dialecto en vías de extinción, con el panocho, una literatura humorística autorizada por la reina española... en el siglo pasado durante una visita al Monasterio de..., tras oír unos versos elaborados por un poeta local reputado; la complacencia real fue tal, que instauró la legalidad de la literatura panocha. Y si bien es cierto que la literatura panocha, ese particular modo de escribir a base de acumular en un texto todos aquellos términos y acepciones del mapa lingüistico murciano, también aglutina asímismo todos aquellos individualismos y vulgarismos que es capaz de idear o recoger, con lo cual se aparta completamente de una posible consideración como lengua. No obstante, es preciso reconocer que un estudio del murciano no estaría completo sin una referencia notable al panocho.

Actualmente, el panocho a quedado circunscrito a expresarse casi en su totalidad en la poesía más popular, prestando su esencia a bandos murcianos y soflamas, estructurados como pregones populares de las fiestas y escrito en romance.

Sí, claro, sin duda alguna que el murciano pudo llegar a ser una verdadera lengua si la persecución descarada que sufrieron todas las lenguas distintas del castellano existentes en el territorio español por parte de la dictadura franquista; las hablas más afectadas por este acoso destructivo han sido precisa y lógicamente aquéllas que menos hablantes mantenían.

Continuarán...
*
Respondíos a las reparandorias:
M`allegro muncho de c`upinies qu`er murciano u panocho eh una llengua y`un idioma, amigo anonimo, si un puñaico de presonas más piensarán como tú... estonces sí que teneríamos una llengua propria con la cuala s`ib-antender tuisquio er mundo..., poiqu`es qu`es mu fácil d`ablal y`entender. Munchas jracias por tus palabricas.
*
***
*

ASCRIBÍOS EN LLENGUA MURCIANA

(TEXTOS PANOCHOS O MURCIANOS EN WEBS)

A too correr turbio vi`a ponel aquí mesmico unos señalos (enlaces) e sitios der Interner ande se puean jipar obricas lliterarias ascrebías en llengua murciana u en panocho, u en habla murciana curta, que tamién l`ai.

Punchen, si se pué, en lo ascribío en debajo, u copien las lletras pa pegallas:


http://murciano.wikia.com/wiki/Usuario:Chabi/Vocabulario#A

http://blogs.libertaddigital.com/index.php?action=showcomments&id=55169

http://www.culturaspopulares.org/textos4/articulos/hernandezf2.htm

http://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=c,371,m,416&r=ElIP-641-DETALLE_ELEMENTO_ILUSTRADO

http://maciascoque.com/phuertana/panochocanal.htm#b

http://www.patrimur.com/etnografia/cuentos.pdf

http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/02585074380270784199079/p0000001.htm


Nota dell utor: S`intentará artualizar tuisco lo que sea mester esta paginica, poniéndole munchas más añadiuras. No vi`a dar denguna repalandoria cabe lo que tién aentro las ojas mentás, poique si lo aciera las ejaría sin su ese; avrígüenlo ostés mijor.

FRASEOLOGÍA POPULAR Y MURCIANA

FRASEOLOGÍA POPULAR Y MURCIANA

Estas son las invenciones literarias del pueblo llano para resumir una situación determinada. Aun en su simpleza, resultan ser casi refranes, o mejor dicho, dichos o sentencias.


¡A buenas horas mangas largas! Se dice cuando ya algo no tiene solución.
A buenas horas mangas verdes.
A correr tocan.
Agárrate, que vienen curvas.
A la vejez ciruelo. El refrán reza: “A la vejez ciruelo te casas, Pepa, con uno que tenía la porra seca.” Sobran comentarios.
A mí, como si te operan.
Andar como San Pedro por su casa.
Andar tocando las narices.
Andar tocando los cojones.
Antaño maricastaño.
Antes morir que perder la vida.
A santo de qué...
A todo correr turbio. A toda prisa, en última instancia.
A todo pijo sacado.
Caer chuzos de punta. Un chuzo es un carámbano de hielo.
Caérsele a uno el pelo.
Cagarse de miedo.
Cagarse la perra.
Cagarse por la pata abajo.
Cerrado de mollera.
Cierra la puerta, que se escapa el gato.
Cómeme la polla.
Cómeme las pelotillas del culo.
Comerse el marrón.
Comerse una mierda empapelada.
Contigo, ni a misa.
Correr como los peluses.
Córtate el pelo al cero, pelucas.
Corta y cuelga, que tienes cara de teléfono.
¿Cuándo hemos comido usted y yo mierda en el mismo plato para ser amigos?
Cuando las ranas críen pelo.
Cuando yo vuelva a creer en Dios.
Culo de mal asiento.
Darle vueltas al zompo.
Dar una patada en el cielo de la boca.
Date un panzazo (barrigazo).
De aquí a Lima.
Dejarle a uno hecho un deciomo. De ecce homo, la figura de Jesucristo en la cruz.
Dejarlo para simiente rábano.
Dentro de cien años, todos calvos.
De padre y muy señor mío.
De una puta y un gitano nació un vallisoletano (Valladolid).
¡Dichosos los ojos que te ven!
Di lo que quieras, que creeré lo que me dé la gana.
Disfrutar más que un burro en un patatal.
Échale mierda al pito, arbitro.
Echar el hámago.
Echar la pota.
Echarle huevos a la cosa
Echarle sal a la cosa. Imaginarse algo..
Echarse mano al culo y ahogarse.
El burrico delante para que no se escape.
¡El pijo once!
En viendo que veía...
Éramos pocos, y parió la burra.
Éramos pocos y parió la madre.
Esperar que suene la flauta.
¿Es que te crees que porque te comas los mocos eres más hombre que yo?
Estar hasta el gorro.
Estar hasta el moño.
Estar hasta la coronilla.
Estar hasta los cojones (huevos, pelotas).
Estar más liado que la pata de un judío. Hace referencia a las correas que sujetaban las sandalias de los soldados romanos, mal llamados en Murcia judíos, en vez de romanos.
Estar más tieso que la mojama.
Estar más salido que el pico de una puerta.
Estar pillado.
Fumar como un morciguillo. Morciguillo significa murciélago en murciano.
Fumarse un puro. Aguantar que te echen la bronca.
Gastar menos que el llamador de un cementerio.
Gastar menos que un ciego en novelas.
Hacer el indio.
Hacer el pijo.
Hacer el tonto.
Hostia que doy, familia de luto
Hostia que te creo..
Ir a en ca el Pirolo.
Ir a toda leche.
Ir a toda pastilla.
Ir a tumba abierta.
Ir hecho un adán.
Irse uno de bareta (morirse).
La ocasión la pintan calva.
La pescadilla que se muerde la cola.
Las cosas claras y el chocolate espeso.
Liar la marrana.
Limpio como la patena.
Limpio como los chorros del oro.
Los tiempos de Maricastaña.
Luego vienes y dominas.
Llámame gorrión, pero échame alpiste.
Llegar y cargar.
Llevarle a uno los demonios.
Llover a cántaros.
Llover a mares.
Llover canal con canal.
Maricón perdido.
Más asqueroso que el escupitajo de un tísico.
Más basto que la paja de haba(s).
Más brazos que un pulpo.
Más buena que un tren.
Más bueno que el pan.
Más claro, el agua.
Más falso que Judas.
Más feo que donde los hacen.
Más feo que pegarle a un niño de pecho.
Más feo que Picio (o Pifio).
Más feo que San Apapucio bendito.
Más gandul que la manta de un guarda (o guardia).
Más hambre que el lagarto de Jaén. Hace referencia al lagarto que está grabado en el escudo de dicha ciudad andaluza.
Más hambre que los Rafaeles.
Más húmedo que mojado.
Más infeliz que el alegre.
Más largo que un día sin pan.
Más lento que el caballo del malo.
Más lento que una carrera de cojos.
Más lento que una tortuga.
Más limpio que el culo de un recién nacido.
Más listo que el hambre.
Más listo que los ratones coloraos.
Más malo que la quina.
Más malo que peor.
Más malo que una nube negra.
Más malo que un belitre.
Más maricón que palomo cojo.
Más marrano que la tía Camioneta, que ponía un pan en la taza del váter para que no se fuera el olor.
Más marrano que la tía Camioneta, que se limpiaba el culo con las cortinas y decía que eran quemaos de la plancha.
Más mierda que el palo de un gallinero.
Más palos que a una estera.
Más pelos que una toalla.
Más perdido que Carracuca.
Más sano que una manzana.
Más seco que un palillo.
Más se perdió en Cuba.
Más se perdió en Cuba, y vinieron cantando.
Más se perdió en la guerra.
Más simple que el mecanismo de un chupete.
Más solo que el que se perdió en la isla.
Más solo que la una.
Más tonto que Cascaciruelas.
Más tonto que donde los hacen.
Más tonto que grande.
Más tonto que hecho de encargo.
Más tonto que los pelos del culo, que ven salir la mierda y no se apartan.
Más tonto que un cerrojo.
Más vidas que un gato.
Más viejo que Matusalén.
¡Me cago en tus muertos pisados y arrastrados!...
Menos luces que un caballo de cartón.
Menos sesos que un mosquito.
Meter el carro por el pedregal.
Meter mano.
Meterse el dedo en el culo.
Meterse en camisa de once varas.
Métete el dedo en el ojete.
Me viene que ni pintado.
Mira a ver, Maribel.
Mira lo que te digo...
Mojar la oreja.
Mojarse el culo.
Morirse de miedo.
Ni por ésas.
Ni por pienso.
Ni tanto ni tan calvo.
Ni un pelo de tonto.
No andarse con contemplaciones.
No caerá esa breva.
No decir ni Pamplona.
No entrar el sol ni con espejos.
No es lo mismo un toma tú que un trae p`acá.
No hay más verdad que lo demás es mentira.
No hay más´verdad que lo demás es tontería.
No hay nada que rascar.
No hay “naide” ni “denguno”.
No le pegues más al zagal, que ya apareció la petaca.
No lo verán tus ojos.
No me comas el coco (la bola).
No me toques la pera de Murcia.
No me toques los cojones, que vengo de vendimiar.
No pedirle peras al olmo.
No saber hacer la o ni con un canuto.
No ver más allá de la punta de las narices.
No ver ni tres montados en un burro.
Ojalá que lo veas... con los ojos en un plato.
Orejas como marguanes. El marguán o margual es como un abano hecho de esparto que sirve para avivar la lumbre.
Orejas de soplillo.
Otra que te creo. Se dice cuando se duda de lo que otro cuenta.
Pasarlas canutas.
Pasarlas negras.
Pasarlas putas.
Pasar más hambre que los patos del tío Tola, que levantaban las traviesas del tren para comerse los gusanos (Valladolid).
Pasarse de castaño oscuro.
Poner el dedo en la llaga.
Ponerle a uno mirando a Murcia.
Poner mirando a Murcia.
Ponerse hasta el culo.
Por ahí te pudrás.
Por mí, como si te la machacas.
Por si acaso.
Por si las moscas.
Por si un caso.
Quedar peor que Carrancho (Cagancho) en Las Ventas.
Quedarse hecho un churro.
Quedarse pillado.
Qué locura más mal administrada.
¡Que te den por donde amargan los pepinos!
Reconcomerse por dentro.
Sacar burla.
Sacar las binzas. Véase Echar el hámago.
Sacar los pies del tiesto.
Salir cagando leches.
Salir pitando.
Salir volando.
Salirse de madre.
Siempre que pasa igual sucede lo mismo.
Silencioso como un muerto.
Sin más cojones.
Tener las manos llenas de dedos y los dedos llenos de uñas.
Tener más agujeros que un colador.
Tieso como un palo.
Tirar p`alante.
Tocarse los cojones.
Tonto de capirote.
Trabajar a remo.
Una mierda para que te empapes.
¡Una mierda que te empapes!
Ver las estrellas.
Ver menos que un caballo de cartón.
Vérsele a uno el plumero.
Verse pillado.
Vete a cagar, que estás pajizo.
Ya estamos conque si la abuela fuma.
¿Y cuándo no es fiesta?
Y una mierda que te comas.

Continuará...

LA PÍDOLA


LA PÍDOLA

(Una de las muchas varientes que tiene la cantinela del juego de la "piola")



Uno

Y te doy un puño

Dos

Al trasero un patadón

Tres

Con las uñas te arañé

Cuatro

En tu lomo me descanso

Cinco

Te arreo un pellizco

Seis

En cualquier parte le deis

Siete

El que quiera que se siente

Ocho

Y me echo en tu lomo

Nueve

Coge el paraguas que llueve

Diez

Y te salto con los pies

Once

Sólo pierde el que roce…



(Es todo lo que puedo recordar; ni siquiera recuerdo la localidad donde la escuché.)

* * *


miércoles, 8 de julio de 2009

ADIVINANZAS MURCIANAS (28 adivinanzas)

ADIVINANZAS MURCIANAS
****************************************
Hogaño m`he hacío unas adivinas murcianas

poique ansina m`ha vinío en ganas;

i quien esta llengua no bien comprienda

tindrá que dil a l`ascuela de aprienda.

1.
Ave empaquetá
pa ser desayuná.
***
*
2.
Con la talla de una mora,
entre bosques y montañas,
esta ciudad ilustre, española,
en la región de Murcia se halla.
***
*
3.
El Mediterráneo
que más enano veo.
***
*
4.
P`allá soy,
riendo voy.
***
*
5.
Esas cebollas son tuyas,
pueblo que no se apabulla;
así, que no las rehuyas
o te montaré la gran bulla.
**
*
6.
Con clavijas sin ser guitarra,
el que a mí me agarra
mete mi pijo en su boca
y con los dedos me toca.
***
*
7.
Por la Ciudad de las Maravillas
también se conoce a esta villa.
***
*
8.
Aunque los hacía a pares,
aunque los hacía por pares,
sólo hizo uno al final,
y que se me traguen los mares
si el plural no fuera verdad.
***
*
9.
Por el campo corre,
pateado a norre.
***
*
10.
Es un agujero ardoroso
donde el pijo entra gozoso.
***
*
11.
Entre dos ríos paralelos
nace la maravilla de un pueblo.
***
*
12.
M`impiden la visión

colocándose endelante,

pero miá tú por ande

asín veo tuisco mejor.

***
*
13.

Tié los güevos en er cocote

este árbole arto, mu altote,

que se pué ver sobr`un islote.

***
*
14.

Nel álbor aspera

colgá en la mäera.

***
*
15.

Er mar más chiquitujo

que Dios ar mundo trujo.

***
*
16.

Cinco tallos tién ca una las cuatro ramas

que der tronco salen po arriba i por dembajo,

ramas que no tién ni hojas, ni punchas ni escamas

pero que se menean con tuisco ell esparpajo.

***
*
17.

De verde m`hago amarillo,

doi hista tres cosechas all año,

soi ácedo pero no ago dingún daño.

A ver si con esta te pillo.

***
*
18.

Se zampó en ell Infierno

i sacó a uno mu tierno.

***
*
19.

Amarillo i dorao,

en ell árbor colgao

hista`cers-encarnao.

***
*
20.

Las fiejas estaban drento las güertas

tuiquias anseñando las rajas,

mu colorás, rojas y`abiertas,

sin importalles, si las vean, unas pajas.

***
*
21.

Por tóos laos lo tengo i enjamás lo veo,

pueo tocallo pero no lo tanteo,

ansí que no sé sies bonico u feo;

a toas lo trago, asegún llo creo.

***
*
22.

M`han esenterrao, no he nacío,

d`ande m`enterraron envolvía

en cien velos cuandi era cría,

i con er más feo puesto he surtío.

***
*
23.

Negro por aentro,

tuisco escuriá,

en er monte abierto

dentr`er peñascal.

***
*
24.

¿Por ónde dirás que cae, por ánde,

ell edificio de tuiscos más jrande?

***
*
25.

Cuanti más jrande i reprieta está

es cuandi no se ve ni chispa ná.

***
*

26.

Como Ciudad de Las Maravillas

es conocida esta villa.

***
*
27.

Soy rionda y`estoy lenjana,

i ves llena u recontejana.

***

*

28.

Esta ciudad murciana,

con su rostro de bovino,

tiene caballos del vino

y una cruz que la delata.

***
*
29.

***
*
Soluciones:
1. El huevo.
2. Moratalla (Murcia).
3. El Mar Menor (Murcia).
4. El payaso.
5. Bullas (Murcia).
6. El saxofón (El pijo, en murciano, es la pala que se introduce en el horno para cocer el pan; y por extensión, es también cualquier forma terminada en punta de cualquier objeto. No se trata pues de una palabra "sucia"..., eso vino después).
7. Cehegín (Murcia).
8. Pares son un tipo de alpargatas murcianas; muy cómodas, por cierto, aunque poco elegantes.
9. El balón de fútbol. (A norre es una expresión típica murciana; en castellano sería más apropiado decir en orre.)
10. La pala del horno.
11. Cehegín (Murcia), la Ciudad de las Maravillas.
12. Las gafas.

13. El cocotero.

14. La pera.

15. El Mar Menor de Murcia.

16. Los dedos de manos y pies.

17. El limón.

18. El pijo o pala del horno.

19. El fruto del naranjero o naranjo, la naranja.

20. Los granados y sus frutos, las granadas.

21. El aire.

22. La cebolla.

23. La cueva.

24. Por los suelos.

25. La escuriá.

26. Cehegín.

27. La luna.

28. Caravaca de la Cruz.

29.

miércoles, 1 de julio de 2009

REFRANERO MURCIANO

REFRANERO MURCIANO
(Y PANOCHO)
Nota: No se trata de refranes populares, sino de creaciones personales; de mi propia cosecha, vaya.

A la holgazanería
no se le encuentra tutía.

Si vas de entrometido,
te llevarás un "metido".

Quien toma droga,
su alma amoga.

Ni el júrbol ni el fulibán,
nenguno de los dos me van.

Ya que vamos a ser pies de la mesma mesa,
hablemos, bebamos y comamos sin priesa.

El comunismo
es com`un istmo.

Si lo que plantastes jueron arcornoques,
no asperes una cosecha d`abercoques.

Si tú fuiste verdugo de la horca,
no te quejes cuando llegues a Lorca.

Galgos a su alrededor
descubren al fumador.

Por ser un jugador de bingo
me veo como un pingo.

Quien tiene al tabaco por vicio
resulta más tonto que Picio.

De un bolsillo vacío
el dinero no ha salío.

Más cobarde es el que huye
si el que le sigue se esculle
en la mierda que le fluye.

De correr como los peluses
creo que es mejor que no abuses.

Quien hace el amor sin pericia,
durante el orgasmo la picia.

Nota: Picia por pifia.

No hay naide ni denguno,
veo a todos menos a uno.

Meralla
que halla
no vaya
a dalla.

Fuma como un morciguillo
su tabaco en cigarrillo.

Se corre
a norre.

ve
la fe.

continuará...
*
***
*
Respuesta a los comentarios:
#
Chacho, no ace sell un cencia pa darse cuenta de qu`estos renfranes no son mu güenos..., que nostán pensaos p`hacel una seta d`esas relligiosas, ná más que los he hacío pa dalle uso a-mbunas palabricas der murciano u panocho. Pero sempre se puén hacel otros nuevos, siesqu`estos no te bustan, como por-ejenpro:
"Er desprecio der que no entiende, es desimulo
de quien no es más c`un jrandísimo tonto der culo."
Creo qu`este si te v`a bustar, te quea dedicao.
Salú, i astudía, pa que sebas más.
*
***
*

lunes, 15 de junio de 2009

SALTARÁN CHISPAS

SALTARÁN CHISPAS
(Popular)

Era un pueblo tan descreído y herético que casi nadie acudía a escuchar la santa misa, a confesarse o a comulgar. Y al cura se le ocurrió una treta para hacer que volvieran los feligreses a los oficios religiosos; para ello necesitaba la colaboración del sacristán, pues él solo no era suficiente para llevar la idea a cabo.
Así, que le dice al sacristán en secreto:
-Mira lo que haremos; mañana domingo, a la hora de la misa, que es de las principales, por lo que acudirá más gente que a las otras, tú te vas a meter debajo del púlpito con un cubo lleno de brasas, y cuando me oigas decir ¡saltarán chispas de Nuestro Divino Corazón!, tú le soplas fuerte al cubo para que salten chispas y todos los presentes se crean que es un milagro. Ya verás como a partir de entonces sí que vendrá mucha gente a misa y nos veremos con la iglesia y los cepillos llenos a rebosar.
Así se hace. Llega la misa, empieza, y el cura diciéndola y el sacristán a sus faldas con el cubo lleno de brasas de carbón esperando las palabras para soplar con el fuelle listo. Pero el cura, en viendo tan llena de gente la parroquia, que daba gloria verla así, se alargaba en su homilía aprovechando la ocasión.
El sacristán estaba viendo que las brasas se iban consumiendo y no podía soplar las brasas para avivarlas porque hubiesen saltado las chispas antes de tiempo, fastidiándolo todo.
-¡Chisss, chisss…, señor cura!
-Espera –le decía el cura por lo bajini.
-¡Pero señor cura…!
-¡Que esperes un poco!
Así se fue pasando el tiempo hasta que al fin el cura pronunció las palabras concertadas. Dijo en voz alta para que fuese bien oído por el sacristán:
-¡Saltarán chispas de Nuestro Divino Corazón!...
Y respondió el sacristán:
-Saltarán puntas de pijo, que se me ha apagado el tizón.

domingo, 14 de junio de 2009

ER QUINTO PINO

ER QUINTO PINO

Más tardan en llegar los viejos
cuando el destino está más lejos.
(Refrán)


Er quinto matujo surtió de la tierra poquico a poco. I poquico a poco jue-chand`ojas i tirando pa riba ribotas. Asín jue creciendo con los años hista que s`izo árbole. A pesar de qu`estaba mu lenjos, en er quinto pino; estonces allegaron los ombres i lo cortaron con un gran serrucho; namás que valía su máera pa-cer tablillas de poco fuste.

La máera d`un pino, cualquiera
la puede acer sal de higuera.

jueves, 11 de junio de 2009

EL FUGITIVO

EL FUGITIVO

Los niños que se fugan las clases serán en el futuro buenos novilleros.



El chiquillo surcaba el curso del río explorando cada laguna y cada regajo a fin de capturar, o al menos intentarlo, un pez, rana, cuchareta o galápago. Arroyo arriba, abandonados tras una junquera, zapatos, cartera y calcetines. Con los tiernos pies descalzos, recorría el moribundo riachuelo que su imaginación transformaba en grandioso océano allí donde sólo reposaba un charco incomunicado, o en espeluznante catarata donde brincaba un diminuto salto de la corriente.

Un sonoro chapulleo sobre las tersas aguas de un balsón le incita a dragar todo el fondo legamoso a la búsqueda del causante: una escurridiza ranita de verde camisa manchada de légamo.

Tumbado sobre el césped fresco de la ribera hace recuento de las inestimables piezas vivitas y coleando cobradas, que más tarde volverá, devolverá a su hábitat original. Las entresaca delicadamente del bote de hojalata que descombró de entre los restos de la última riada, para usarlo a modo de pecera: tres galápagos, de los cuales el más pequeño es ya su favorito por tener los colores del caparazón más vivos; un sinnúmero de renacuajos, varias ranitas, y un pequeño y feo sapo que se bufa al tocarlo; y algunas carpas medianas que capturó sólo sirviéndose de las manos, hurgando en sus cubiles subacuáticos. Recostado contra la mullida hierba, escucha los melodiosos trinos de los gafarrones y las caberneras que se llegan hasta la corriente del río a reparar su sed, mientras intenta remedar sus cantos con nulo éxito: sólo consigue que las canoras enmudezcan. Mira el vuelo sostenido de los apagacandiles y libélulas y caballitos del diablo; observa los descensos hasta la superfiicie del agua para capturar insectos, de un pequeño chichipán que se oculta en un zarzal ribereño; sonríe contemplando a los pececillos cómo degluten las migajas de pan que les arroja de su bocadillo para el recreo: probablemente se lo echará todo sin ni siquiera darse cuenta.

En la escuela, en aquel momento, bien podían estar pasando lista. Cuando don Antonio, el maestro, pronunciase su nombre en el repaso diario de la nómina, ninguna voz respondería: "¡Presente!"; el maestro volverá a repetir el nombre del, al parecer, sordo y mudo rapaz y luego demandará a la chiquillería dónde se encuentra el ausente. Al cabo, con la aplicación del terror amenazante surgirá la verdad.

-Se ha fugado la escuela, don Antonio -habrá de reconocer un chico pecoso y pelirrojo que se ve solo en su banco, sin pareja, y en su respuesta se incrustará el deseo cómplice de emular al infractor.

-¿¡Que se ha fugado...!? -evocará incrédulo el ayo- Muy bien; pues le pondré una falta..., y un cero..., y ya le arreglaré yo las cuentas al novillero cuando venga. Decídselo de mi parte cuando le veáis... Y ahora, poneos a hacer un dibujo de Nuestro Señor Jesucristo en la Santa Cruz... ¡Y no hagáis ruido ni habléis!

Y entrelazando sus gordezuelos dedos sobre su orondo vientre antideportivo, descabezará una siestecita en su pupitre real, haciendo honor al alias con el que los alumnos revoltosos le motejaran: el Dormijoso.

El infante continuará brincando la corriente, saturándose de naturaleza, ajeno a las iras que despierta en su educador. Y hasta es posible que se dé un chapuzón en algún estanque en honor a su craso maestro.

Pero el graso cerebro de don Antonio ya no sueña con la infancia perdida, ¡tantos los años que la dejó atrás!, sino con la aprobación de unas oposiciones, que le roban el sueño, que le permitirán abandonar el pueblo provinciano en favor de, aunque sólo sea, una capital de provincias o una ciudad comercial; tanto como en favor de sus actuales alumnos.

jueves, 4 de junio de 2009

MI ABUELO


MI ABUELO


Era mi abuelo,
Juan Ruiz Caballero,
En requiebro de damas
Siempre el primero.


Dicen que tuvo
Mujeres por ciento,
Aunque esto es posible
Que pueda ser cuento.


Todos envidiaban
Su suerte de amante,
Sin darle importancia
A que fuese un tunante.


Cuentan que era
Tan fuerte y tan alto
Que llegaba a balcones
Con tan sólo un salto.


Lindo de rostro
Y de cuerpo fornido,
Eran los dones
De este forajido.


En la villa de Cehegín,
De la provincia de Murcia,
Ejerció por largo tiempo
Con osadía y astucia


Su colocación de astas
En testuces de maridos
Y desgarros virginales
De hímenes consentidos,


Pues es un hecho conocido
Que nunca forzó dama,
Ya que todas se rendían
Al prestigio de su fama.


Fue croupier en Montecarlo,
Un jugador de primera
Que regresó a su tierra
Para laborar en la era.


Volvió y casó enseguida
Con la mujer más bella
Que halló en la ciudad:
Él su belleza le estrella.


Era Josefina García
La más guapa de la villa
Y aledaños de Cehegín,
Auténtica maravilla.


Disfrutó esta bella mujer
Un matrimonio de infierno,
La ignorante se casaba
Con un borrachín eterno.


Infidelidades y engaños,
Disputas y borracheras,
Peleas, riñas y gritos,
Besos y falsas quimeras.


Del desprecio de mi abuelo
Y la bondad de su esposa,
Salieron dos hijas y un hijo,
Cada criatura, preciosa.


Un año tenía el pequeño
Cuando, harta, la buena señora,
Marchó para otro terreno
Camino de Barcelona.


Era mi abuelo Juan
De ojuelos sonrientes,
De mayor ya pleno calvo,
Tocado por don de gentes.


Dicen que hizo el amor
En la misma noche
A madre, haya e hija,
Sin el menor reproche.