viernes, 22 de mayo de 2009

VOCABULARIO DE LA LLENGUA MURCIANA


VOCABULARIO MURCIANO
Introducción

Las fuentes de las cuales se nutre la llengua murciana o murcí se desvelan fácilmente con una breve copla, que nos permitirá acotar y acortar prolijas explicaciones:

Manque Murcia es puebro y nación,
tamién es valenciana y castellana,
asín como andaluza y catalana,
por sel una tierra de transición.

En este vocabulario sólamente he anotado aquellos términos que en mi opinión debieran incluirse en el Vocabulario de la Lengua Murciana (he consultado para ello el Vocabulario de la Lengua Murciana escrito por el alicantino García Soriano), y que no he encontrado en él, si mi opinión cuenta para algo; aunque con el tiempo espero tener incluidas en este vocabulario todos y cada uno de los diferentes términos del habla murciana, aunque sin duda será una labor lenta y tediosa..., pero hasta el morir, todo es vida.
Establezcamos un apartado para cada una de las letras de que consta el vocabulario de la llengua murciana y comencipiemos a escribir palabricas.
José Ruiz DelAmor

miércoles, 20 de mayo de 2009

RISOS


RISOS

1
De mi esjracia te ríes,
Te lo delata ese riso;
Vregila bien, no te fíes:
Jue porque Dios lo quiso.

2
Con tu risa me haces daño,
Te carcajeas sin permiso;
Pero creo, año tras año,
Que lo peor es tu riso.

3
En los bordes de tu boca
Se construye una sonrisa
A la que no sé dar nombre:
No sé si es riso o risa.

4
El viso
Del riso;
Tu riso
Diviso.

5
Esfiso
Tu riso,
Conciso,
Preciso.

TABACO


TABACO

Con papelillo y caldo de gallina
yo me hago cigarros virgueros,
y cuando me sale la roja
me merco un librillo nuevo.

No me escondas, mujer, el tabaco
que aquí al lado hay un estanco.

Sube, sube por la chimenea
el humo
que me fumo
de mis puros de anea.

miércoles, 13 de mayo de 2009

PAL GÜEN JALAR VÉNGANSE AR PARRAL (soflama)

PAL GÜEN JALAR, VÉNGASE AR PARRAL

(soflama)


A un quilómetro ná más,
A sólo un tiro e saeta,
Por er caminico Simancas
S`allega hista La Flecha,
Ande s`encuentra “El Parral”,
Sigún se vié de la capetal,
En tóo lo alto der puebro,
En la prencipal placeta,
En la calle der río Ebro
Sin número puesto en la puerta.

Si con toa esta informancia
Usté no tuviá ya bantante,
Bájese der su coche
Y pregunte pol la calle,
Qu`insiguía cualsiquiera
Se lo dirá con detalles
Que no alleven a dequívocos,
Y osté correndico le halle.
No vay`a tocar er timbre,
Ni con los nuillos llame…,
Namás que con c`abra,
Ya pué tirar par`adelante.
Aquí podrá osté jamar,
Sin que de ná le farte,
Tóos los predurtos mejores
Que se crían por esta parte.
Y tamíen se puén beber
Vinos hacíos con arte,
De la Ribera der Duero…
¡Venga, pruebe y cate!

¡Qué chuletillas lechales
Verá servías en su mesa,
Qué chorizos y morcillas,
Qué morros y qué oreja!
¡Qué lacón con pimentos,
Vaya pulpo a la gallega,
Queso, jamón y tortillas,
Sopas d`ajo y qué paella,
Los calamares rebozaos,
La jamba blanca y fresca,
Tomates rellenos e carne,
Ensalás de verdura tierna,
Mejillones y caracolás,
Ensalaíllas de bandera!
Amén d`anguna otra cosa
Que no se me recuerda,
Pos que uno ya es viejico
Y le falla la mollera.
Pero cualsiquier comía
Qu`en otro mesón vea,
Aquí la tendrá mejor,
¡pero es mester que venga!

Tié usté tres comeores
Pa qu`elija sin dijusto
Er que vea más comeniente,
U se sienta más a gusto;
Los tres están separaos,
Ni regolvíos ni juntos,
Pa que cilebre sus boas,
Butizos u otros asuntos
Sin molestanza de nadie,
Ni de gritos ni barruntos,
Ni d`inoportunas vesitas,
Sin sobresaltos ni sustos.

Creo que tóo quea dicío,
He contao lo que sabïa;
Si dije ambuna mentira,
Son las cosas de la vía.
No ije er güen servicio
Que los camareros hacían
Pa que nadie m`acusara
D`echarme yo alabancias,
Por haber sío un camata
De la casa que se cita.

La reparandoria está hecha,
La información quea icía;
Yo me voy aguá mesmico,
Ya nos femos otro día
Que yo haga otra soflama
Con calma y menos priesas,
Qu`es angora ya mesmico
Me tengo que dir a misa
Y si por caso llego tarde
El cura se pone qu`es la ostia.



HE DICÍO.

Pepe el de la Sea
Ascrebío en Vayaolí

martes, 12 de mayo de 2009

JOTILLAS DEL CASORIO

JOTILLAS DEL CASORIO

Jota murciana

Tu agüelo casó con flaca
pensándose ahorrar en trajes,
y un día en que la abrazaba
se le rompió por el talle.

Yo le hablaba a una mochicha
que tenía los dientes largos,
y en cuanti me descudiaba
m´esjarraba los zapatos.

Coda:

Niño, cuandi te cases,
que sea con mujer
que no tenga un deferto
ni embajo la piel,
ni embajo la piel,
ni embajo la piel,
que er casorio es pa sempre,
no se pué romper.

Mi hermano se jue a casar
con una mujer mu güena,
sólo que tenía una pega:
le faltaba una pierna.

Yo me casé con tu máere,
que tiene los pies mu jrandes,
y en cuanti que me s`acerca
me pisa los apargates.

2º coda:

Páere, cuandi me case,
será con mujer
que no tenga un deferto
ni embajo la piel;
ni embajo la piel,
ni embajo la piel,
no se precupe, páere,
yo sabré quién es.

Y tuvo novias a espuertas,
mas denguna le cuadraba:
ni las sordas ni las tuertas,
ni las negras ni las blancas.

Y se casó al fin el mozo
con la mejor de la villa
y, en pasando cuatro días,
se murió de pulmonía.

Coda 3:

Lo que aquí se pretende
está mu claro:
que lo que paecía liebre
luego era un gato;
luego era un gato,
luego era un gato...,
que es mejor conformarse
con lo que Dios dé.

Nota: Letra compuesta originalmente para ser una canción a ritmo de jota murciana.

jueves, 7 de mayo de 2009

PÁERENOESTRO

PÁERENOESTRO

(Padrenuestro en panocho)

Páere noestro, qu`estás en llos Cielos,
no te cayas dende tan altotes,
santisficao sïa tu nome
manque uno no sepa er poiqué,
vieng-a nusotros tu raino,
o tu raina si la tiés,
jágase tu volunto asina en la tierra como en er cielo
si es qu`es pa bien de tóos.
Er pan noestro e ca día,
dánoslo abora
i no asperes a mañá
qu´es muncha l´ambre hogaño,
i perdónanos nuestras dudas
asín como nusotros perdonamos a noestros dudores
manque no deberíamos poique nus deben muncho,
i no nus ejes caël en lla tentación
otra ves, como ya me pasó con mi mujer,
i más llibranos der mal de tuiscos llos males.

Amén... tamién.

ALBADA EN LA FOSCA



ALBADA EN LA FOSCA

Surtió inde la leja linde del horizonte y desfordó las crestas de los montes y montañas más altotes; como un globo inflamado de fuego se alzó sin nenguna priesa, cansinamente, chorreteando la fosca con una claridad abonica. De manera y forma a como el solecico ascendía, utiquio el fosque se desperezaba de su soñarrera nocturna...

Con las primes ventoleras de la amanecida, las hojas de los árbores y arbutos comencipiaron a sagudirse las lárimas que la luna recontejana deshojó cima de ellos en su callá fuchina. Los tocones alzan sus brazos al soleciquio y las hojas blincan todo tiesas en gusca del vivificador oxígeno y la luz, a luego de permanecer en la noche aburujadas. Las mariposas procesionarias, que hista ese momento efectuaban su nocturno desfile, rompieron filas y se colaron en la maraña esponjosa de sus níos, colganderos de los pinos carrasqueños. Un ejército de hormigas en hila india surtió de las asaduras de la tierra y, siguiendo er rastro de güellas sedosas, que marcan una verea plateá, dejá por los exploradores, se eslizaron como una sierpe a la gusca de alimento pa almacenallo en sus falsas subterráneas. El búho se escolgó de la cruz de la rama que usaba como ojeadero, y su pando y silente vuelo a ras del mar verde de las copas de los pinos, le allevó a una umbría en lo más enmarañado del fosque, ande aguardaría la cercana caída de las sombras..., que el tiempo pasa rápido para los alimales. Un pajariquio pocacosa agitó sus alicas, desembarazándose de la rosada, en una delicada ramica contigua a la cruz ande yacían cuatro huevos de albura a rodales en una frágil construcción nidícola, prestos a rematar su período incubatorio. Los ricos pararon de rascar sus chirreantes violines y abandonaron la tarima orquestal, yendo a desvestirse de sus fraques en el seguro de sus madrigueras. Las chicharras se asomaron a la entrada de sus refugios en las cortezas de los pinos, y comencipiaron a afinar sus estridentes instrumentos alados, auténticas carracas, como los ángeles del Cielo. Los escasos nublos que deambulaban por el albo azul se ejajaron en mutis silencioso, hista desaparecer cuasi por completo. Negras nubecillas como la bruneta, farciformes y piantes, golondrinas, aviones y vencejos, salpicaron el firmamento a la búsqueda del diario sustento de insectos voladores. Un titubeante escorpión marchó tanteando por las rocas, buscando un cobijo contra la luz del sol, arma de sus predadores ante la ceguez del venenoso arácnido, hallándolo bajo una piedra. Aún con la humedad del rocío, un caracol escarba una pequeña fosa, y deposita en ella un gran número de prisuelos blancos, tapándola después con mucho cuidado, y corriendo luego sobre su babeante tabla de deslizamiento al corazón de una junquera junto al agua de una charca desaparecible. Un morciguillo apresó entre sus fauces el ligero peso de una palomilla, con la que, a medida y conforme la tragaba, se alejó en busca de su cubil en el seno de una ranura pétrea, efectuando diversas acrobacias aéreas en su sorteo de tocones de árboles. Una lagartija surte su cabeza triangular de la pared rocosa ande se encuentra su guarida, con preventiva curiosidad, y, deslizándose por sobre las rocas más cálidas, se tumba sobre la más lisa para aborber los rayos del sol, todavía débiles. Tropajadas de aves diversas hienden el espacio alboazulado para alcanzar su acostumbrado bebedero, ande saciarán su sed y lavarán su plumaje en un baño matinal ritual. Unos gazapos triscan entre los matorrales, persiguiéndose y blincando unos sobre otros en juego, pero el más ligero ruido les obliga a regresar a todo correr turbio a su oscura conejera. Una guilopa regresaba desalentada, aunque todavía alerta, de su fracasado intento de captura en un gallinero de una casa rural un tanto distante del fosque. Una piara de jabalises hociqueaba entre la yerba y la hojarasca, siempre hampando, royendo bellotas después de su nocturno y habitual asalto campal a las cosechas humanas. Una tortuga de montaña aciguata desde la puerta de su concha al pesado y estúpido tejón, que tras tres horas de inútiles intentos hacer de ella la cena, ahora se le antojaba para el almuerzo. El aire viciado, producto de desecho de la respiración de las hojas de las plantas mientras la noche, era zampado ahora por las propias hojas, para anegar con el día el fosque de saludable y vital oxígeno. Juerza el gorjeo de caverneras y pardillos la apertura de las flores, impregnándose prontamente utiquia la foresta con olores musicales; tanimentres, el Sol serva la orquesta cantora con un rayo por batuta y sus dorados pelos desmelenados en la retijante amanecida.

Y, asina, despacio despacico, el escenario y los personajes de la fosca se mutan.

FIN

Nota: Fragmento de mi cuento FLORA ARDIENTE traducido a lo que pretende ser panocho culto.