domingo, 30 de mayo de 2010

PA MILILLA (Las Historias del Tío Bastidas)

PARTE PRIME

1
Un

De acómo el tío Bastidas salió de su puebro pa dirse a Cáis como soldao y de sus poblemas pa cargal er burro en er barco

PA MILILLA
(Viaje arcidentao)

De lo que más i más mejor m`arrecuerdo es der día en que me tení que dil a la mili..., u eso me creía yo en un prencipio, manque alluego no era la mili en de veras, sino una guerra qu`estábamos haciendo con los moros der Manruecos dell África, allá por ande los disiertos pelaos como er culo d`un recién nacío. ¡Qué lastima que me dio mi máere cuandi vio que m`iba!...; se queó con un dijusto i un regomello que no veas, i la probetica se pegó una panzá llorar que pa paecía qu`iba a dar ell último suspiro. Con la carta d`aviso de leva en la mano, yo me jui pal yuntamiento pa-nterarme d`ánde tenía qu`ir, y m`icen ca Cáis; pos güeno, p`allá mesmico que m`iba yo, anque no supiá ni acómo s`allegaba ni ánd-estaba ese sitio de marras. Ansí que le pidí all encargao e los mozos qu`entran en quintas que me dijiera como favor toa la repalandoria de lo c`había c`hacer pa llegar ar Manruecos ese dell África, y me dijo no sé qué cosas der tren i dell artobús, u sea, er coche de línea, y no sé qué más zarandajas sin pies ni caeza..., i me jui pa mi casa bien empapao de l`único que m`hacía farta saber de verdá: que tenía que presentarm-en la comandancia der puerto Cáis pa embarcarme, pa por er mar allegar, a los disiertos mondos i lirondos, que, asegún dicían angunos, aquello estaba más pelao que los forsillos d`un pobre, i jue verdá verdá por demás, que paecía lo der refrán: “Ar campo vas, de lo que lleves comerás”. Mi máer-estaba mu precupá poique m`ib-hacel la guerra jodía, i no había jorma por denguna e las maneras de dalle ánimo i tranquilizalla, con un ése que tenía que pa qué queríamos más. Par caminico m`echó un piazo jamón qu`era too magra pura, unas morcillas de cebolla de las cebollas de la güerta de mi páere -qu`en pas escanse-, unos chorizos coloraos i una miaja chuchaina, una tripa relleno blanco, unos tacos de tocinico vetoso i dos panes de carrasca, amén d`otras munchas cosas que ya no arrecuerdo; ya se sabe que los duelos, con pan, son más menos. I en cuandi que m`hube espedío de tuiquios los parientes c`habían venío a dicirme adiós, de mis amigos dell alma de toa la vía, dende mengajos, de mis vecinos i de mis novias, que tenía una puñalá, le puse er cabecerón a mi burrica mulera i la emparejé pal viaje tan lejotes -que Cáis está en la punta bajo d`España, ande Cristo perdió la gayá-. I una mañanica de trempanera, tiramos pa bajo poquico a poco la burra i yo, la burrica delante pa que no s`escape, sin darnos ni un resuello pa descansar, preguntando a las gentes con las que nus topábamos, c`asín se allega hista Roma, y no es broma; dasta que ar fin, una escurecía en que yo m`había quedao endormiscao com`un pajariquio amontao en lo alto la burra, me dispierto de güenas a primeras sintiéndome una medá mu jrande que m`allegaba hista más arribotas de las corvas; cuandi jui a tocarme pa ver lo c`aquello era... i me toqué los pantalones calaícos d`agua, pensé que m`había miao por la pata bajo, pero en cuanti caté ell agua, vi qu`estaba salá i qu`era agua der mar. U sea, que como juera, estábamos cuanti menos en la mitá der medio dell ocëano i yo que no me había enterao de naica. Como naide l`habïa dicho a la probe bestia que se parara, sajatrás, pos ell alimalico -qué lastima- s`habïa zampao all agua en cuanti que vido que se l`acababa la tierra, p`alante p`alante, y s`habïa puesto a nadal a cuatro patas como Dios l`había amparao, que no debía de ser muncho, poique yo no la tenía entrená en esos mesteres. ¡Sajatrás, so, quieta pará...! A saber tú cuántas leguas habría nadao er burro, más que burro, hista que yo me disperté. Menudo panorama se me presentaba. I p`acabar d`echalle leña ar fuego, por denguna parte p`ande echara ell ojo se vían ni luces ni sombras de tierra, i ni muncho menos angún barco que anduviá de pesquera. I amás, pa colmo males, la burrica... que ya no podïa más con su alma dempués dell azagón que s`había arreao conmigo a coscoletas. ¡Máere nostrum, vaya faena!... Aquello era er mar, no un río jrande u un pantano, i era la noche cerrá, más escura que la boca un lobo, i ni se vïa la orilla ni ná de ná. Era la mar salá. Pero ara, acuála era, eso vaya usté a saber, que como toas las mares están lleneticas d`agua..., cualsiquiera podía ser, pos a simple vista es mu defícil distinguillas. Podía sel er Mar Menditerráneo, era lo más seguro, el Oncëano Arlántico, qu`es más jrande, u hista er Mar Menor de Murcia, qu`es er más chico de toos los mares der mundo. I sabello ¿pa qué yo lo quiero?, si no vié ar caso la cosa. Asín, que me bajo e la burra pa no cansalla más de lo que ya-staba de por sí, i comencipiamos a nadar uno al lao dell otro, cóo con cóo parejos, p`ande me dicía a mí mi ese que s`encontraba la orilla la playa. Paecía qu`estábamos nadando en tinta china, de negra qu`estaba ell agua i er cielo. I ar ratico, er caballo principió a queárseme atrás, i alluego, ar rato, s`hundió pal fondo com`una piedra molaera, i tuve que bajar buceändo pa bajotes pa sacallo a la juerza, tirándole der rabo. Me lo tuve que cargar a las espaldas, a coscaletas, i seguí nadando a tóo meter sin parar p`ande yo me pensaba qu`estaba la orilla de la playa..., cargao com`un burro... con un burro a cuestas. I cuandi ya allevábamos nadás por lo menos “chochomil” leguas... jue cuandi jipé unas lucecicas por allí alantotes. Menos mal que Dios aprieta pero no ahoga, poique yo ya-staba completamente arranao, sin nengún resuello en er cuerpo. Con las últimas juerzas que me queaban, y`echándole lo c`había qu`echalle, atraqué -qu`es asín como lo icen los marineros, i no es dengún atraco- en una playa al lico mesmo der puerto Cáis -anque eso entavía no lo sabía de momento-. A luego dimpués le pregunté a un campusino andalús qu`iba en una yegüa cuasi tan güena como la mía, que ya-staba enrecuperá de tanta tragantá d`abua como s`había dao (anque a dicir verdá la tenía una miajica de mejol aviá que la mía, cosa de rial más u menos arriba u abajo), que p`ande se tiraba pa dil ar puerto Cáis, y me dijo, ice: “Tir-er zeñorito poresta verea, qu`en doz zhoras ná más habrá llegao.” Menos mal que yo bien qu`entendía su idioma, que si allega a sel otro... adiós mi máere. M`encaminó por una güena carruchera, no puo negallo, poiqu`en hora y media a too lo más, ya m`había embocao en la zudiá; no contaba él con la priesa que se daba mi jaca, que se zampaba las lleguas como si jueran yerba... Y pol las calles preguntando... a Roma jui allegando. “To tieso por esta caye”, m`iban endicando las güenas presonas de Cáis en un charreo cuasi entendeero. No hice namás que allegal ar cuartel, qu`estaba cuajaíco e soldaos de utiquias las partes d`España, gallegos y vascos, catalanes y valencianos, de las Baliares y canarios como pájaros, madrileños y d`Estremaúra, castellanos y`andaluces, asturianos y de La Rioja der vino, y de Cejín..., uno mesmo, ca uno charrando e la manera y jorma acomo l`habían enseñao sus páeres, que no había quién s`entendiera ar prencipio con ellos, y me mandan a que me presente ar mandamás der cuartel. Pos voy. Pa dicille quién soy yo, mi nombre y`apellíos y toa mi ralea de la que vengo; si quié conocel a los Bastidas... es cosa suya. Manque bien me suponía yo que la cosa era pa darme la ropa soldao, que tavía no tenía, y`er billete der barco p`allegal al Manruecos del África. Pero ¡ca!, no era páeso. Namás que m`echó la vista encima, me ice, ijo: “¿Cómo esque ha venío usté solo?, ¿no sabía que tenía que presentarse aquí mañana, viajando en el tren con el resto del remplazo?...” Ya m`estaban echando la bronca, y`eso por haber allegao antes de la cuenta, que si allego a llegar tarde, no veas tú. Yo traté d`esplicalle c`había vinío por mi cuenta y riesgo, pero él no me dejaba meter baza y quería tenel la razón quitándome la palabra, asín que yo tampoco le dejé hablar a él, ¡por malenducao! Al final de tóo, el tío, más cabrëao qu`er copón, mandó llamal a un sargento primera pa que me diera cama y`er traje soldao. A luego, me allevaron a cortarme er pelo, y me lo cortaron tan ar rape que me paecía que se me veía la sesera y`hasta las ideas. Me dieron de cenar a mí solico, pos no había naide más en un comeor mu jrande lleno de mesas de máera mu largas; la sopa tenía un gustico mu rarico que no me dio güena espina, pero me la zampé poique había gazuza, y dimpués me fi a la puerta a ver qué pasaba con mi caballo, que los soldaos der portal no m`habían dejao pasar con él, y tuve qu`ejárselo en prencipio a ellos ar cargo hista ver qué pasaba conmigo primero. Y nones, siguen sin dejal a la burra qu`entre en er cuartel, manque yo ya juera un soldao como ellos mesmos. ¡Malos compañeros iba a tenel ar paecer!... Ansí que me jui a dal una güelta por ai a ver si veía a alguien conocío, a ver si m`echaba una mano pa que m`ejaran dentral a mi yegua, que la probe tenía qu`estar muertecica d`hambre. Pero por más que miraba y requetemiraba, no encontraba a naide que conociera, ni der puebro ni d`otros sitios de los que yo había estao. Y de repente m`echo a la vista a un capetán que me dice, ijo: “¡Bastidas!, pues ¿qué haces tú aquí?... Cuánto bueno.” Era un tal Cenón de Calasparra que mi páere le mercaba las ceboyas a su páere. Como me conocía, y mu bien, y s`acordaba de mí m`echó un cable endeseguía pa que m`ejaran dentral a la burrica pa drento d`una ves por toas, y pudïa dalle ar fin de comer paja y`alfalfa. Y alluego, él, que me tenía güena lay, me dijo que no me precupara, qu`ib-a charrar con er comandante pa meterm-en su regimiento. Y me preguntó que qué sabía yo hacer. ¿Yo...? Pos de tóo, ¡habráse visto!... Le dije, digo, que cocinar como los ángeles... “Soy cocinero de los güenos”. Poique mi páere, qu`en gloria esté, me tenía dicho que metiéndome a cocinero era la unica manera de no pasar chispa d`hambre en la guerra. Me lo había hecho prometer... que diría que yo era tan güen cocinero como er que más. Asín, que m`apunté con er capetán Cenón y, nada, asperal a que nus dijieran de amontal en er barco pa dil al Manruecos a la postre y la prepartía, pa lo que nus tiramos un par de días asperando a que saliera er barco pa il a los disiertos, ya con tóos los reclutas que fartaban, que allegaron ar día seguiente mío, en un tren que vinía dende Madril, qu`era en er que yo tamién tenía c`haber venío, asegún el jefe-r cuartel, y que vinía con él no sé qué batallón de cazaores, cargao hista los trenques. Pos con aquellos cazaores íbamos a cazal a los moros como a conejos. Y yo, a`celles arrós con conejo.
Y cuandi allegó er momento de subil ar barco es cuando me se pusieron jodías las cosas de veras... Y es que no les zaba la rial gana d`endejarme que amontara mi yegüa en er barco de marras. Dicían que no s`estaba premitío embarcar más alimales que los cel ejército, los ze los oficiales, y c`allí no subían otros bichos: u con papeles u ná. Y que si quieres arrós, Catalina. Yo ije que si no se venía conmigo er cabayo, pos que tampoco yo m`iba estonces, que me quedaba en tierra tamién. Y`entoces se pusieron con güenas palabricas a charrarme, que si patatín, que si patatán, pa ver si me convencían de que ejara la burra allí, qu`ellos me la cudiaban hista que golviera, si golvía, que l`iban a dar bien de comer. Y yo, que coles. Cudiármela, sí, sí...; de seguro qu`en cuanti bieran visto ar barco tresponer se l`habían zampao hista con los arreos aquellos muertos d`hambre, u se la bían vendío a los gitanos. Y como cudiaos ajenos matan al asno, yo siguí en mis trece sin bajarme der burro. Y ellos, en viendo en viendo que vieron que por ese lao no había ná que rascar, se pusieron ara a menazarme con que m`iban a cer un consejo guerra como no hiciera caso, y c`a tóos los que se lo habían hecho no habían salío d`allí ná más que pa dil ar pareón -una paré mu jrande ar paecer-, pa afusilallos por descrëidos. Y yo, que hista er morir tuisco es vida, y que vamos p`alante como los d`Alicante. Y mentres, que se jueron p`hablar con angún encargao pa dicille lo que pasaba, en un descudio de los que quedaban ar cargo, yo metí a la burra en el sótano der barco; lo que pasó es que lluego me pillaron y me la sacaron pa juera otra ves. Con tóo y con esto, yo continé encerrimao en que la mula iba ande yo iba, y yo igual, que er que solo come su gallo solo ensiya su cabayo. Y ya m`estaba viendo la cosa negra pa celles dentral en verea a quellos insurrertos, y pacía que s`iban a salir con la suya a remate de tóo, por las juerzas, cuandi vino er capetán Cenón de Calasparra, que su páere le compraba las cebollas a mi páere, y dijo que qué pas-aquí, y tóos los aviluchos aquellos se cuadraron firmes sin dicir ni media. Yo le dí toa la repalandoria dell asunto, y él dijo que era igual por una bestia de más u de menos, que anque no juera caballo d`oficiales güena farta que nus haría and`íbamos, qu`estábamos en guerra y no era er momento pa ponerse a descutir por tonterías, y que... ¡pa entro con la burra!..., c`allí er que mandaba era él. Naide le rechistó siquiá, y metieron ellos mesmicos a mi alazán con los emás cabayos, en er mejor sitio que había en la cuadra.
Y sin que pasara anguna cosa más que juera dirna de contarse, esa mesma mañá, con las primes arrebolás der cielo nus hacimos all agua patos. Pa bajo, pal África.

* * *

Nota: Primer episodio de “Las Historias del Tío Bastidas”, obra novelesca de José Ruiz DelAmor, escrita en principio en murciano y español. Esta es una versión traducida al panocho.

domingo, 18 de abril de 2010

TOMÁS EL PULÍA

PULÍA

I
Aquí les vengo a cantar,
señores, mi gran poesía;
es una historia normal,
la de Tomás el Pulía.

Era un juglar a deshora,
vate de antología,
por lápiz tenía una escoba,
por folio una carretilla.

II

-Mu güenos zías, señores,
yo soy Tomás el Pulía,
y, como ustedes pueden ver,
el mismo de toos los zías.

Soy basurero de oficio,
con mi escoba y mi carretilla
les doy repaso a las calles
hasta que las pongo que brillan.

III

-Muy buenas noches, señores,
tengan los aquí presentes,
y ya que estamos en fiestas,
brindemos todos como amigos.

Brindemos con brindis sincero,
olvidemos a los enemigos,
que unos lo hagan con cerveza
y otros con un vaso de vino.

IV
-Cehegín de Las Maravillas,
para ti digo esta copla,
eres reina de esta villa...
Si no te gusta... te echo otra.

Yo soy el más humilde del pueblo,
el último de tus hijos,
pero me atrevo a decirte esto,
y más cosas que no digo.

Cehegín, 1981

sábado, 6 de febrero de 2010

REFRANERO DEL TÍO BASTIDAS

EL REFRANERO DEL TÍO BASTIDAS
(Soldado murciano en la Guerra de Melilla de 1909)

Si un día das
con Bastidas...,
bienvenidas.

Va mi burrico alazano
trotando por ell altozano.

Una bala de fuegueo
nunca mata, a lo que veo.

Si s`hund-en la duna
mi burra, los zos a una
tiramos pa juera ensiguida
por si es presizo salval la vida.

Las moras de la morería,
como yo bien ya me sabía,
aun con su miajica negrería,
mu bien que me las zamparía.

Atento
ar viento.

Rebusna a la luna
mi burrica moruna
como dinguna.

En er disierto
no hay dengún güerto,
angún c`otro uasis
es lo c`hay, u cuasi.

Er vino
convino.

Hay moras que son de comer
i hay moras que son de jalar,
d`unas i d`otras me puen poner,
que de las zos yo voy a catar.

Mi burrica es bona
por ser de Barcelona.

Jue un siglo
de periglo.

Bastidas no teme a los alimales
por jrandes que sean i pantasmales,
pos éll es como ellos, esos tales:
con dos bien puestos en los genitales.

Si está escurecío
es poiqu`er sol sa ío.

Manque mi burra
s`aburra,
que no se l`ocurra
ponerse cazurra.

La riqueza
i la probeza
pa güestra alteza,
pa la rialeza.

Si vié angún pájaro
un tiro l`escerrajo.

Er chirrío que salió de la roca
me paeció com`una orquesta que toca;
la güena música sempre sabe a poca.

Mira, mira a ver
lo que se pué ver.

¡Jódete, Mariamanuela,
qu`este hoyo no me cuela
por muncho qu`él quiera
a poco que yo pueda!

Si se menea la piedra
no le crece la yedra.

A Dios
mi burra
baturaa;
adiós.

La puerta no s`abre
sin tenel la clave.

Mi burra enjamás trompieza
nunca en la mesma piedra,
dengún mal camino l`arredra
i tóo azagón acaba d`una pieza.

¡A ti te vi`a zampar
sin que te puás escapar!...,
páece que t`están iciendo
mentres que tú t`estás hundiendo.

La luna
i mi burrico
sobre la duna.
¿M`esplico?

Tóo era custión de curtura,
de conocencia i güena letura.

Hermano,
er busano
de tierra
quié guerra.

Como a los zemás midas
no midas ar tío Bastidas.

Asno
manso,
mas no
ganso.

¡Pies, pa qué sus quiero!...,
ni un istante m`aspero.

Güela, burrico,
por er montico.

Poique golía com`un güevo
güero,
lleno de manchurones i bujeros.

Prefiero ser com`un jumento,
un asno, acémila u burro,
pa recordal en tóo momento
er sitio en ande m`escurro.

Si t`encuentras con Bastidas,
minsericordia no pidas.

Cuandi sopla er viento der disierto,
mi burrico, qu`es mu dispierto,
s`oculta endetrás d`una duna;
i la cosa no es una tontuna.

A una mora en un güerto
vi yo con er pavo abierto.

Mi burrica torda
ni come ni engorda.

Vi`a darme un borneo
a ver qué cosa me veo.

La luna
s`acuna
sobr`una
duna
moruna.

Corre mi burro lucero
por er sitio que yo quiero,
con lluvia, frío u sestero.

La mora
m`adora.

No hay caballo der ray moro
que a mi burro l`haga coro.

Las moras están mu ricas
i es por eso que vas i picas,
pero aquellas mujeres morás
están tan regüenas u más.

Yo voy contento
por er disierto
en mi jumento
a cielo abierto.

¿Qué farta hacía
tanta burrería?

Mi burrica, dentre las bombas,
salta alegre a la comba.

¿Cuál sabe si está en celo
la mora que lleva un velo?

Mi burrico mulero
sempre llega er primero.

Fuerte con dos puertas...
no tenga las zos abiertas.

Mi caballo alazán
trota por ell azafrán.

(...) sin una sola, fea u hermosa,
pero salí, eso sí, vivo de la fosa.

Miedo le tién los rifeños
a la cos que suelta mi burro,
que a estos moros pequeños,
si yo no puó, con él los curro;
es er diablo en sus sueños.

Esas moras del harén,
mejor que conmigo estén.

Que buscaran a otro con legañas,
c`a éste ya naide más l`engaña
ni contándole ambuna patraña.

Cuandi mi burro murió,
con éll tamién morí yo.

I colorín colorao,
sanseacabó lo contao.

¿A la vejés ciruelo
me vi`a ganal er Cielo?...

No hay naide ni denguno
en to-l terreno moruno.

Eso de jumal es un vicio
tavía más feo que Picio.

Con los dos tiburones
m`hice tirabuzones
con un par de riñones.

¿Ánd`estás, que no te veo?...
Una ostia que te creo.

Seré más infelís qu`ell alegre
como que la cosa no s`arregle.

Er moro, igual que yo,
no sabe hacel la o
ni con un canuto
ni en un minuto.

Tonto de capirote
era aquel tonto er bote.

Ar pelotón de afusilamiento
que no se atermine a disparar
es nesezario entoces engañar
con angún truco de engañamiento.

Llovía a mares
que pacían pares.

Por más que busco, no veo
ni una bala de fuegueo.

Había un moro en aquella esquina
qu`era más malo que la quina.

Si una bala de fuegueo
se mete-n una escopeta
de las que se van a utilizar,
no sabiendo en cuál está, creo
que los soldaos tirarán a matar
pensando que su bala puede ser
la que deje a la muerte quieta;
probemos, que sa de ver.

M`echo mano ar culo i m`ahogo,
pero yo elante er moro no m`amogo.

Se podría probar, i a ver,
a ver qu`es lo que pasa dempués.

Se queó hecho un churro
cuandi le pegué un curro.

Con más hambre
que los rafaeles
y pesambre
por los pinreles.

Como no ven ni tres montaos en un burro,
por dentre aquellas dunas voy i m`escurro.

Un pirata ahorcaor
me puso po-ll arreor
der cueyo la cuerda, señor.

Estoy más liao
que la pata de un judío (romano)
aquí subío,
en lo alto este terrao.

Sana, sana, sana,
culito de rana;
bajo la vela mesana
me zurraron la badana.

Cuasi pierde la vida
en la horca Bastidas.

Más seco c`un palillo
estab-aquell morillo.

Estoy más salío qu`er pico una puerta
dende que vine a esta tierra disierta.

Cerrao de mollera
es lo qu`er tío era.

Pos tú a mí me la sudas,
qu`eres más falso que-l Judas.

Veía menos c`un cabayo de cartón
en la escuriá de la cueva der dragón.

Bocanás de fuego
m`echaba más lluego.

Con Dios,
i ¡adiós!

Ánde vas a estas horas,
cuandi s`han secao las moras.

Er silencio der disierto
me mantiene a mí dispierto.

Blanco, mu blanco,
era er barranco;
en er barranco
jue ell atranco.

Si la vista no m`engaña
ésta es un piazo d`araña
como no l`hay en toa España.

De la muerte dell arañón negro
no sus vayáis a creer que m`allegro.

Los piratas ahorcaores
son de los malos, los piores.

La soga en er pescuezo
sería mi último almuerzo
si d`allí no me retuerzo.

I jue sólo por mamón
que me cogió ell arañón.

Lluego m`engaña
con su telaraña...,
m`hace una maraña...,
ar más listo d`España.

Er pozo berrendo
me pació horrendo.

Vaiga una situación
frente all arañón.

Él me trata
d`hacel la cata
con una pata.

Vaya un cabrón
que jue ell arañón.

Piratas en Los Dolores
los he visto más mejores.

Con aquellas enormes pinzas
me podía sacar las binzas.

Me cagüen tus muertos
pisaos
y`arrastraos
si no h`estao en los disiertos.

Corría com`un pelús
en cuanti le dio la lus.

Limpio como los chorros dell oro
llevará er culo este moro,
pero m`embiste igual c`un toro.

Más malo c`un belitre...,
me sabía a salitre.

Cuasi me mata
aquer pirata;
más que pirata...
era una rata.

Estaba com`una curruca,
más perdío que Carracuca.

Por los pelos me salvo,
ni tanto ni tan calvo.

No le des más güeltas ar zompo
u, miá, que los morros te rompo.

Caían chuzos de punta
en medio la marabunta.

Más mierda qu`er palo un gallinero
se vía en aquel nío pajarero.

Orejas como marguanes
tenian aquellos truhanes.

Al Bastidas
no l`olvidas.

I er condumio
es asunto mío.

Limpio como la patena
tenía er culo la nena.

Más largo c`un día sin pan
me s`estab-haciendo er plan.

En un barco
no m`embarco.

Si t`encuentras un genio en una botella,
mejor es qu`ensiguía t`esagas d`ella.

No hay más verdá que to es mentira,
i, ara mesmico, tu-escopeta tira.

Tenía las manos llenos de deos
i los deos llenos d`uñas,
las manos eran como pezuñas
i los deos como fideos.

A tumb-abierta
salí por la puerta.

Me quedo i no me lo como,
pero yo tu sitio lo tomo.

Alcanza
alianza
i alvanza.

Una mierda pa que t`empapes
te vi`a dejar que te m`escapes.

Estoy de ti ya harto i frito,
tiés menos sesos c`un mosquito.

Más se perdió en Cuba;
que Bastidas se suba.

Aspero que venil aquí no se l`ocurra,
pos ya éramos pocos i parió la burra.

No llegaba er sol ni con espejos
en aquella tierra, ni los reflejos.

La ribera
a mi vera
me aspera.

Más feo que pegalle a un niño de pecho
es lo c`ar fin i a la prepartía han hecho.

La sierpe menenosa
es una sierpe hermosa.

Ya-stamos con que l`agüela juma
i es la curpable de tanta bruma.

¡Me cagüen la perra,
qu`empieza la guerra!

Me vi`a dir
a-scribir.

Er que jue a Melilla
perdió su silla
por una morilla.

Cuandi se va pol los disiertos
hay que dir bien dispiertos.

Al león que ruge
muerto lo truje.

Con un dragón qu`echa fuego,
siesque puedo, yo no juego.

Dentre Pinto y Valdemoro
está la mierda `er moro.

Dir por er disierto sin camello
es jubarse de cierto er cuello.

Ya se para
l`algara (incursión, ataque).

Se la zampé al jalifa (califa)
con una engañifa.

Er mejor fay (botín de guerra)
es para`l ray;
es lo c`hay.

Hubiá hacío silla
en mi Melilla,
si aquella morilla
me se cepilla.

Mi borrico
es bonico
y es mu rico.

Soy de mí
mi cadí (juez).

Aletría, andrajos u caldero,
que otras comías yo no quiero.

Los pájaros der cielo
m`acarrean desfelo.

Ara tomo las de Villadiego,
pero ya golveré dispués lluego;
ya se verá si llego u no llego.

Cuanti más primo
más t`estimo.

¡Más puta que los conejos!...
Pos ésa no quiero, la dejo.

Te lo arvierto,
fi de cierto
ar disierto.

En la casa del ahorcao, recuerda,
no vayas a mentar la cuerda.

¿Qué es un pijostio?...
Aspera, que te ahostio.

Júntate a los güenos
y`habrá un malo menos.

Ya ven
er tren.

Tenía más entradas que un laberinto
er sitio en er que nos metió Pinto.

A mí como si dices misa,
no tengo denguna prisa.

A la vejez ciruelo te casas,
cuandi ni quemas ni asas,
ni calientas ni tiés brasas.

Los higos chumbos boticarios
los comen los dromedarios.

Er qu`hizo la ley hizo la trampa,
pulíticos; ¡maldita sea güestra estampa!

No hablo a tontas i a locas,
sean munchas u sean pocas.

Me la vas a poner gorda
si la cosa no te amolda.

Como ell alma de mi agüelo,
con unas alas, m`echo ar güelo.

Pa bregar con dos tiburones
hay qu`echalle un par de cojones.

No hay genio con mala leche
que der mundo a mí m`eche
sin que le haga escabeche.

Vaca que muge
i león que ruge,
der mesmo empuje.

No hay barranco en er disierto
ande no “haiga” enterrao un muerto.

Pintos, en el Barranco del Lobo
no jue namás que un bobo.

Cuanti más primo,
más acérrimo.

No hay miedo a que güelva
un día otra ves a la selva.

Dame baraka (bendición)
pa Caravaca.

Un visibilo
me tié en vilo,
y en periglo.

Cudiao que no te meta
por culo la escopeta.

Llamaré malik (rey, soberano) ar ray,
siesque otro nombre no hay.

Muerto aquel león,
s`acabó la custión.

Ar gato
lo mato.

No me ando con menuencias
con las cosas de las cencias,
hago asegún mis conocencias.

Yo no m`hago muslín (sometido a Alá)
ni anque juera mi fin.

Un farallón
sin escalón.

Con mi burro
no m`aburro;
con mi burro
voy ar curro;
a mi burro
yo recurro.

Agua fría i pan caliente
no sientan bien a la gente.

Un burro jrande
pué c`ande u no ande,
sibún sia er que mande.

A quien falla
en la batalla,
su meralla
es la metralla.

Güen arif (conocedor, inspector)
soy der Rif.

Corriendo correndico
se llega mu prontico.

P`ar ray moro en fin
yo era er miramamolín (comandante de los creyentes).

Es er fin,
Serafín.

Un “paco” (francotirador rifeño) ascondío
es quien m`ha herío.

La ley i la trampa
tién la mesma estampa.

La “murugua” (muruwa) es la hombría
que tié toa la morería.

Un moro dispara a saco,
qu`está-scondío, Paco.

A mi patria soy amín (leal)
dende prencipio a fin.

Silencioso com´un muerto
m`encontré con er disierto.

Más listos que los ratones coloraos
es nesezario que sean los soldaos.

Mira a ver,
Maribel,
qué pué ser.

Ande pa riba u ande pa bajo,
la burrica sempre quea endebajo.

Yo no era más que
er alfaqueque (redentor de cautivos).

Culo de mal asiento,
voy sempr`en movimiento.

En viendo lo que veía,
no miré más, tía María.

Hoy, hogaño,
que antaño
maricastaño
jue otro año.

Tengo un asno,
más d`uno no.

A toa pastilla
salí de Castilla.

Y cuandi no es fiesta
en la tierra esta.

Enantes morir que perder la vía,
es una razón mu bien conocía.

Uno las pasa mu putas
iyendo por esas rutas.

Mi caballo
bayo.

En Manruecos, Bastidas, lo que te pasa
es qu`estás como San Pedro por su casa.

Ni que uno fuera
de saldiguera;
eso, un cualquiera.

Doy la estremunción
a un león
u a un dragón
sin dar distinción.

De casta le viene ar galgo,
y si no es eso, será argo.

Cuandi m`entra er muermo
yo voi-i me duermo.

No soy morciguillo
siesque no chillo.

Poquico a poquico
ando er caminico
montao en mi burrico.

Quieto parao,
que s`acabao.

Jui cocinero y`almocadén (jefe)
de la cocina y`ell almacén.

Esta partía
está perdía.

Cuandi la lay no campa,
estonces lo`ace la trampa.

No le pegues más al
zagal,
que pació la petaca
ya, Paca.

Mejor que amán (perdón, salvoconducto)
dame un piazo`pan.

Con más fidas c`un gato,
tengo vida pa rato.

Las dies de mano
con ésta las gano.

Si naide me moja la-oreja
es poique mi menda no se deja.

Estoy hista er gorro
dende que no-hay chorro.

La baza
me caza.

Cuandi estoy en mi trebajo
no me cago a la pata bajo
ni anque me pegue angún tajo
angún c`otro moro marrajo.

Más listo qu`ell hambre
soy con la pesambre.

Me jubo er buque
ar truque,
me jubo la lus
ar mus.

Estoy hista la coronilla
de que m`eches la zancanilla.

La cam`aquella en la que t`echabas
era más basta que la paja d`habas.

Er copón de la baraja
de muestra, nunca se raja.

Veste a cagar
ar cobertizo
en ves de peliar,
qu`estás pajizo.

Ná más salir der mar
jue llegal i cargar.

Las cartas d`espadas
vién como curvadas,
u, ídem, combadas.

Como vea que anguno ell arma toca
le pego una patá en er cielo la boca.

Con las cuarenta de mano
naide me gana, hermano.

Más palos c`a una estera
es lo c`a ti t`aspera.

Pero di, moro, ¿qués lo qu`intentas,
quedar pior que Cagancho en Las Ventas?

Juba ar julepe
dentre cuatro, Pepe.

Er pan con vino
sabe divino.

En er mundo entero, no, siñor,
Bastidas no teme a dengún alimal
ni en tuisco su areor; que no,
pos él lo es entoavía muchismo más.

Más húmedo que mojao
me puse yo de calao.

Estaba más solo que la-una
en aquella tierra moruna.

Me hartas
las cartas.

Jumas ca ves que te pillo
como si fuás un morciguillo.

Me jui pa Melilla
amontao en la silla.

Envío la farta
con esta carta;
órdago t`echo
sacando pecho.

-Amos a dir tóos a la carga.
-De la trinchera no te salgas.
-¡A buenas horas mangas largas!

¿Qué cuesta
l`apuesta?

Salí pitando,
pero peliando.

Puó testiguar de cierto
por`aberlo comprobao,
que dend`aquí hista er disierto
ni un paso de más he dao
que cuandi h`hecho er vuelto,
y`er camino desandao.

No hay ná que rascar
en este mal lugar.

¿A mi burra se lleva?...
No caerá esa breva.

Er miramamolín
juba de comodín.

No me toques los cojines,
que vengo de vendimiar;
si no son güenas razones,
vaya usté a la mierd`a miar.

Date un panzazo
u un barrigazo.

No jubo
ni subo
l`apuesta,
¿se apuesta?

Más malo que pior
era yo, siñor.

Mira lo que te digo,
no me lo creo, amigo.

Que sus den por ande amargan los pepinos,
les dije yo a-quellos moros marroquinos.

Sota, caballo i rey
tengo, como es de ley.

Te pasas de castañao escuro,
qu`er fruto no está tavía maúro.

Más hambre qu`el lagarto Jaén
allí la he pasao yo tamién.

Eres más tonto que Cascaciruelas
si te cres que a mí tú me la cuelas.

Baraja de nuevo,
que pego er corte
por puro deporte
ar mazo, y juebo.

Con mi mulo
desimulo.

En la zudiá de Melilla,
una escopeta chilla
igualico qu`en Chinchilla.

Cuandi las ranas críen pelo,
estonces irás tú ar Cielo.

Munchas fidas
tié Bastidas.

¡Cuánta pesambre
nus da ell hambre!

Cuandi yo güelva a crel en Dios
me tocaréis los güeves los zos.

Malo es tener tute
de postre y con juego cutre.

Gastas menos en telas
c`un ciego en novelas.

La sota
de copas
baila la jota
con una potra.

Corta y cuelga,
que hay güelga.

Er rey de copas
manda sus tropas,
er rey de bastos
me tira los trastos,
er rey de oros
vence a los moros,
er rey d`espadas
pone las granadas.

Tamién las perputas
las pasan canutas.

Si la mano te se decanta
mira a ver si tu compa canta. (Del tute)

Pónle-l deo en la llaga
verás cómo se caga.

Me vi pillao
en er terrao.

No me jubo
ni un rublo.

Er pago
der bayo
cabayo
restallo.

La sota
sincopa
la jota.

Un “paco” ocultao
es quien m`ha disparao.

Juba ar póquer
con er jóquer.

Adalid
de la lid.

Una copa
se acopla
a la copla.

A toa leche
no hay quien m`eche.

Ell as de bastos
paga los gastos.

Pa últimos de marzo,
corvilla ar brazo
y mujer ar zarzo;
ar trigo lo alzo
y a la tía me calzo.

Con mi fusil
me mato mil.

Con un tiro como er que le pegaron a Prim
la guerra`Melilla tuvo tamién su fin ar fin.

S`acabó lo que se daba,
que to a remate s`acaba.

Bastidas, 2002

Nota: Toas estas sentencias der Tío Bastidas son las que m`han sobrao de componer sus aventuras en la guerra de Melilla de finales der siglo pasao; aspero podel ofrecelles mu prontico una muestra de sus hazañas como soldao. Manque no vayan sío provechás, no quió que se pierdan, i por eso es pol lo que las he ascribío aquí mesmo.