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martes, 26 de mayo de 2009

BANDO MURCIANO


BANDO MURCIANO

Pa general conocencia
de utiquias las presonas,
s`hace sabel a to-l puebro
i a tuiquias sus peanías,
a las presonas honrás
y-a las que son malnacías,
que se v`hacel un concurso
de trasiego de bebía,
pa que s`ahoguen las penas
i que raine l`allegría,
en estas fiestas que vién
de la Vrirgen de María,
la partrona d`este puebro,
que la tenamos perdía
de no mentalla pa ná,
ni pa icille una misa‭;
esto s`hará y será
si hay dinero en l`alcancía
qu`en ell Ajuntamento tié
colocao l`alcardía
pa que le vaigan llenando
toas las presonas,‭ ‬utiquias,
pos si no es asín no habrá
fiesta a la prepartía
poique si no hay dinero
no habrá tampoco bebía,
ni cerveza ni tintorro,
ni coñases ni sangría,
y`habrá c`hacel er concurso
con cubatas de lejía
u con agüica der grifo,
i naide s`apuntaría‭;
asín que tóos a rascarse
er borsiyo una misquita
pa qu`esté la fiesta en pas
i que tengamos bebía
dasta que s`harte tóo quisque,
i la qu`enjamás bebía,
pa que lo haiga una ves
anque sea en toa su vida.
Tuico se quea dicío.

Pepe er de la Sea

miércoles, 13 de mayo de 2009

PAL GÜEN JALAR VÉNGANSE AR PARRAL (soflama)

PAL GÜEN JALAR, VÉNGASE AR PARRAL

(soflama)


A un quilómetro ná más,
A sólo un tiro e saeta,
Por er caminico Simancas
S`allega hista La Flecha,
Ande s`encuentra “El Parral”,
Sigún se vié de la capetal,
En tóo lo alto der puebro,
En la prencipal placeta,
En la calle der río Ebro
Sin número puesto en la puerta.

Si con toa esta informancia
Usté no tuviá ya bantante,
Bájese der su coche
Y pregunte pol la calle,
Qu`insiguía cualsiquiera
Se lo dirá con detalles
Que no alleven a dequívocos,
Y osté correndico le halle.
No vay`a tocar er timbre,
Ni con los nuillos llame…,
Namás que con c`abra,
Ya pué tirar par`adelante.
Aquí podrá osté jamar,
Sin que de ná le farte,
Tóos los predurtos mejores
Que se crían por esta parte.
Y tamíen se puén beber
Vinos hacíos con arte,
De la Ribera der Duero…
¡Venga, pruebe y cate!

¡Qué chuletillas lechales
Verá servías en su mesa,
Qué chorizos y morcillas,
Qué morros y qué oreja!
¡Qué lacón con pimentos,
Vaya pulpo a la gallega,
Queso, jamón y tortillas,
Sopas d`ajo y qué paella,
Los calamares rebozaos,
La jamba blanca y fresca,
Tomates rellenos e carne,
Ensalás de verdura tierna,
Mejillones y caracolás,
Ensalaíllas de bandera!
Amén d`anguna otra cosa
Que no se me recuerda,
Pos que uno ya es viejico
Y le falla la mollera.
Pero cualsiquier comía
Qu`en otro mesón vea,
Aquí la tendrá mejor,
¡pero es mester que venga!

Tié usté tres comeores
Pa qu`elija sin dijusto
Er que vea más comeniente,
U se sienta más a gusto;
Los tres están separaos,
Ni regolvíos ni juntos,
Pa que cilebre sus boas,
Butizos u otros asuntos
Sin molestanza de nadie,
Ni de gritos ni barruntos,
Ni d`inoportunas vesitas,
Sin sobresaltos ni sustos.

Creo que tóo quea dicío,
He contao lo que sabïa;
Si dije ambuna mentira,
Son las cosas de la vía.
No ije er güen servicio
Que los camareros hacían
Pa que nadie m`acusara
D`echarme yo alabancias,
Por haber sío un camata
De la casa que se cita.

La reparandoria está hecha,
La información quea icía;
Yo me voy aguá mesmico,
Ya nos femos otro día
Que yo haga otra soflama
Con calma y menos priesas,
Qu`es angora ya mesmico
Me tengo que dir a misa
Y si por caso llego tarde
El cura se pone qu`es la ostia.



HE DICÍO.

Pepe el de la Sea
Ascrebío en Vayaolí

domingo, 3 de mayo de 2009

ER POGLESO (soflama)


ER POGLESO
Escomencipio

Mu güenas tardes, siñores,
Tengan tóos los c`han llegao,
Ruego s`asperen un poco,
U, lo que es lo mesmo, un rato,
Que vi`a dencontrar desiguía
Las cinco patas der gato.
En esta soflama hablaremos
De jrandes inventaos y cencias,
De escurriores pensaores
I`ombres con muncha concencia;
Tamién haberá mujeres,
Pa que éstas no s`ofendan;
Gente que l`ha dao ar pogleso
Una senda carretera,
C`ha descubrío grandes cosas
Resolviendo mil poblemas…
C`han criao otros nuevos
De defícil resolvencia,
Pos los inventos tién dos caras:
Una mala i`otra güena.
Ocupémosnos de la segunda,
Que, de la`otra, to son penas.

1
Newton

Llegó un tal don Niuton,
I dice una gran tontería:
Que tóo lo que tiraba ar cielo,
Más pronto o endispués se caïa;
Pa eso se queda en su casa,
Que eso lo vemos ca día.
Lo llama ley de la gravedá:
Eso es cuando la china,
Si es gorda y bien pesá,
I cuandi cae te da encima,
T`hace un pocino en la frente
I te llevan a la enfermería;
I si, lluego lo cuentas,
La cosa grave no sería…,
Pero si es que la palmas,
La gravedá está bien cumplía.

2
Joules

¿Sabáis qué dijo un tal Yules?...
Pos, ni más ni menos, que la nergía
Solamente se tresformaba,
Ni se creaba ni se destruïa.
No me mandes más jamones,
De sempre eso no tié tutía…
Se pensará er mu zopenco
C`ha dicho la santa misa…;
Si echas leña ar fuego,
Sempre te quean las cenizas.
¡Ya dicía yo que estos franchutes
No me daban güena espina!...
¡Hay que ver qué morro tié la gente
Pa dicil las tonterías!...,
Que no se cortan ni un pelo,
Ni una miaja, ni una chispa;
Te la sueltan tan campantes.
¡Esto no hay quien lo resista!...,
¡Que sólo se tresformaba!...,
Pero en qué, ya no lo dicía.
Agora va a risultar, por ejemplo,
Que, por caso, la lus létrica
Pué ser, si es que uno quiere,
Mudarse en sólo un día
En cualquier cosa que quieras.
¡Si es que paice mentira
C`alguien s`atreva a dicil
Argo asín, y escrebilla!

3
Freud

Viene er Froir, i escubre
Qué le pasa a aquel que sueña,
Que, si se quea dormío,
Por la mañá se dispierta
Habiendo vivío otra vida
Destinta en su sesera.
I que sabiendo sus sueños,
Si er que sueña los ricuerda
-Que si es qu`esto no pasa,
Lo emás, ¡a hacer puñetas!-,
Se pué tener conocencia
D`ánde tié su problema
La persona en custión
I ponelle atajaera
Antes que los loqueros
Le pongan camisa juerza.
I`ar final de que lo c`habla,
Mentres tranquilo s`almuerza,
Es qu`ell asunto es der seso,
Er que guarda la bragueta,
Que pasa er tiempo piensando
Namás qu`en coños y tetas.
Esto es lo que sueña to quisque,
No hay más en la sesera.
Yo creo quer Froi no ha contao
Con er fulibán i las pelas,
Por tanto creo qu`este tío
No es más que un voceras,
Un riprimío viejo verde,
Que no sabe lo que se cuenta.

4
Curie

Vié una mujer franchuta
Que la llaman la Curona
(Que será poique argo cura,
No poique fuá culona),
I er radio está descubrío.
¡Vaya una cosa tan tonta,
Si tié un montón mi bici
I a nadie esto l`importa!
I en mi casa hay una radio,
Que pongo a toicas las oras
I que va la mar de bien
Si es que cojo bien la onda.
¿Pero cuál radio ha descubrío
Esta mujer inventaora?...
Pos pué haber suicidío
Que no fuá la mesma cosa
De la que yo sus digo
A la c`aquí se nombra.
Como creo que m`he perdío,
Mejor echamos la lona,
I borramos lo escrebío
I a otra cosa, mariposa,
Que uno, manque sea mu listo
A tóos los ríos no aboca,
Por más que toas las aguas
A los mares esembocan.

5
Darwin

Llegó un tal don Dargüin,
Sin vel un bicho en su vía,
I ell origen de las especie
Descubre ér solo en una isla
Viendo a unas tortugas pearse
I a unas iguanas cochinas.
¡Pos no tié morro er muchicho!
¡Un rostro que se lo pissa!...,
Si ace tiempo que tóos sabemos
D`ánde venieron las especias,
Que las trujo er tal Colón
De las tierras de Las Indias
C`ara, no sé poiqué,
Las llaman Las Américas.
I si quiés la relación,
H`elaborao una lista
Ande no farta ni un gramo
De toa especia conocía:
Clavo, azafrán, perejil…,
Pa la sopa de aletría;
Comino, hinojo y laurel,
Mostaza, puerro y ortiga,
Achicoria, ajo y alucema,
Anís, apio y artemisa,
Cardo, cebolla y col,
Espliego, grama y capuchina,
Orégano, menta y mostaza,
Terraguillo y manzanilla,
Té, tilo y zarzamora,
Pensamiento, salvia i quina,
Tomillo, regalís, retama,
Er romero i la yerbaluisa;
Si anguno me sa orvidao,
Corta se quea la lista.
I a este muchicho debieran
Llevallo a una isla perdía,
Pa que pasaara más ambre
Qu`er que se perdío en la isla.

Remate

Asín habemos llegao
A consiguil la sabiuría,
Qu`es que no hay más verdá
Que lo demás es tontería;
U, lo qu`es lo mesmo:
No hay más verdá que tóo es mentira.

Murcia, 1981

sábado, 2 de mayo de 2009

BANDO MOLICIPAL


BANDO MOLICIPAL

(bando panocho)

Ell arcarde hace saber,
pa general conocencia
de tóos los zudiadanos,
que las parejas que sean
sorprendías en asto occeno,
u sea, haciendo cosas feas,
se les imponerá una multa
de más de milenta pesetas.
Asina les saldrá la cosa
sigún de cochina que sea:
Si está la mano en er muslo
de la zagala, que se deja,
les costará una lechuga,
uséase, mil pesetas;
si con la mano en aquello
-esta mano es la de ella-,
ya vemos que el asunto
se sube a mil quinientas;
si con aquello en la mano,
en la mesma mano de ella,
este haciente esta penao
con unas dos mil pesetejas;
si con la boca en aquello
-no sea yo el que tal vea
desconsideración tan guarra-,
se pasa a dos mil quinientas;
si es con aquello en lo otro
-¡ésta sí qsue es una güena,
una cochiná de las cerdosas!-,
pos tres mil pelas les cuesta;
si por un caso aquello
fuera de l`otro estuviera,
en estotra cincuntancia
se monta a tres mil quinientas;
i por último, si aquello
de l`otro ande la zaguera,
les costará sin rimisión
justas las cuatro milenta.
Desplicaremos agüa mesmo
lo que tenga mal entienda.
Aclarando qué es “aquello”
se da mediata respuesta:
No es volaor morciguillo,
manque mu bien que cuelga;
no tié ni un pensamiento
en su coloraota cabeza;
no tié carné de un clú,
unque un miembro paresca;
no es istrumento músico,
anque all órgano s`asemeja;
s`empina delante las damas
i no es caballero esta fiera;
se contrae como acordión
sin muelles que se le vean;
aunque sea un taladraor,
no es máquina petrolera.
Con tóo esto quea dicío
lo qu`”aquello”, digo, sea.
Remaniente a qu`es l`”otro”,
aquí se da la respuesta:
Tié jrandes labios su boca,
pero sin dientes ni muelas,
no es abanico esta cosa,
pero se abre hacia juera;
traga polvos a montones,
pero no es l`aspiraora;
no te muerde ni mastica,
pero tié gran tragaera;
es conejo que no corre,
manque se corre que güela;
no es volcán periculoso,
anque eruciona pa fuera;
no es bicho vegetariano,
pero los nabos l`alegran.
Creo que con tales pintas
lo qu`es l`”otro” ya sepan.
Mu bien he espicazao
lo c`aquello i l`otro eran;
con esto están arvertías
toas las presonas parejas.

ORDENA I MANDA
ER SIÑOR ARCARDE

miércoles, 29 de abril de 2009

EL QUESO (romance)


EL QUESO

(romance)



¿Qué es eso?



Dos hombres por un camino,
en los vientres, sólo viento,
al hombro dos botas de vino;
con gran hambre, no sedientos.
Van aprisa por la senda,
son peones camineros
ansiando alguna merienda
pagada con sus dineros.
La luna, en toda la huerta,
expande una luz tan hermosa...,
tratan de hallar una puerta
donde comer cualquier cosa;
estos hombres no hacen caso
de si es claro u oscuro
el color que luce el raso:
andan con bastante apuro.
Mas no tan apresurados
que a las guardianas parejas
les haga ser desconfiados
y pasen la noche entre rejas.
Muchas horas han andado,
ya llega la medianoche,
y en todo lo caminado...
sin probar chichirimoche.
El uno se llama José,
Faco es la gracia del otro,
y en verdad que, yo, no sé
cómo nombraban al potro
que al paso sigue a los dos
portando sus apechusques,
bultos grandes y pesados.
En ningunos anales lo busques,
pues su nombre no habita
en parte alguna escrita.
Uno se llamaba José,
para más señas, murciano,
y de Faco también sé
que a su vez era paisano.
Como viene a ser natural,
hablan andando el camino;
así hace quien no desea mal
a quien es amigo y vecino.
Se pasan de tanto en tanto
una bota ya mediada de vino,
que abocan a donde el canto
con un acertado buen tino.
Pienso yo que es conveniente
que les escuchemos un rato,
pues si es mucho camino, gente,
así se nos hará algo más grato.

José

-Yo no sé, amigo Faco,
cúanto podré aguantar
llevando vacío el saco,
que no para de cantar,
deseando algún bocado
que calme su mal estado.

Faco

-Lo mesmo me pasa, José,
la bartola se me agita,
da saltos y me grita;
y por aquí naide se ve.

José

-Tal, que paice un disierto,
ni una luz en la distancia;
no hay ni un hombre dispierto
en todo lo que se alvanza.

Faco

-Es mala suerte la nuestra,
hallarnos sin ná de comida;
de qué forma se nos muestra
esquiva la mesa servida.

José

-Pero continuemos con tesón,
que al cabo remataremos
por topar con algún mesón
donde a remate comeremos.

Una luz en la distancia
entre los árboles surge;
corren hacia la estancia:
matar sus hambres les urge.

José

-Una posada a la vista
tenemos, vecino. Corra,
que allí hallaremos lista
comida que nos socorra.

Faco

-Mejor no cantar alegrías
hasta no tener aseguranza
de que es un mesón o posá,
que bien pudiá ser alquería
que no nos llene la panza
porque haya gente desconfiá.

José

-¡Vaya ánimos que nos das,
pareces un chafaníos!...
Mueve las piernas con brío
y no me digas naica más.

Así se llegan al umbral,
al portal de la vivienda,
y bien pueden vislumbrar
que es un mesón la hacienda.

José

-Tenía yo la razón,
no me lo podrás negar.

Faco

-Pero ahora viene la cuestión
de cómo podremos entrar,
pues no se ve luz alguna
ni pa que cante la tuna.

José

-Llamemos al mesonero
a ver qué es lo que ofrece:
un potaje o unos huevos...
Cualquier cosa me apetece.

Faco

-Que se nos abran quiera Dios
las puertas de este mesón,
y no nos tiren un cubo
con agua desde el balcón.

(Pero está muy claro que
esta charla es aburrida;
ya me olvidé de por qué
era preciso ser oída.)

Mas prestemos atención
a nuevos aconteceres
de la triste situación
que aqueja a estos seres.

Golpes broncos a la puerta
y voces altas a ventanas
rompen la noche desierta:
un candil prende una llama.

Y una voz... o vozarrón
viene de dentro la casa,
es el dueño del mesón
que quiere saber qué pasa.

Mesonero

¿Quién se atreve a molestar?
¿Es varón, o tal vez dama?...
¡Pardiez, que no puede uno estar
ni en paz en su santa cama!

Tales voces viene dando,
las escaleras bajando.

José

Es buena gente de Dios
la que aquí llama a la puerta;
dos buenos hombres, son dos,
que traen el alma muerta.

Faco

Vamos buscando abrigo
para pasar esta noche;
si el lecho no es bueno, amigo,
no le haremos ni un reproche.

José

También queremos comer,
si es cosa que se puede,
lo que nos quiera poner,
o las sobras que le queden.
Que no es gente regalada
la que aquí llega cansada.

Faco

Pagándole, mesonero,
con nuestros buenos dineros.

Chirridos de las maderas
descubren a los de afuera,
a la luz de una vela
se ilumina la cancela.

Mesonero

Buena disposición traéis,
pa vuestro propio contento,
pues como ahora veréis
será corto el alimento.

Entran los camineros
a los lares mesoneros.

Mesonero

Pónganse junto al fuego,
en esa mesa cercana...
y, dejen, que venga luego
con una cena espartana.

El mesonero se parte
hacia alguna otra parte,
y, cuando al cabo regresa,
presto prepara la mesa:
gran jarra de tinto vino,
dos panes de carrasca
y un gran queso albino
es todo lo que se rasca.

Miran los dos camineros
la escasez de la comida
con la cara compungida.
Y se explica el mesonero:

Mesonero

Esto es todo, caballeros,
lo que hoy puedo ofreceros;
mi esposa es la cocinera
y me mataba si fuera
a decirla que se baje
a guisarles un potaje.
Así que es sólo por eso
que únicamente hay queso.

Los dos caminantes hacen
de las tripas corazón
ante esta explicación.
Y tranquilamente pacen.

José

Permitidme, amigo Faco,
que me sirva el primero
de este queso sandurguero.

Faco

Lo mesmo da para el caso.

José

Pues corto con su permiso
sin traicionar, con aviso.

José realiza un corte
tipo papel de fumar,
de tan escuálido porte
que puede echar a volar;
como la hoja del cuchillo
de gordo era el chiquillo.

Queda alarmado Faco
ante la escasez del taco.

Faco

¡José!... no puedo permitir...
¿Sólo eso os vais a servir?
¡Por Dios!, cortad algo más,
poneos mayor cantidad.

José

No, gracias, que me sobra.

Preocupación de amigo
no tiene qué ver conmigo.

Y pone manos a la obra.

Agarra con sus manazas
la parte del queso grande
y se la pone delante;
si no disparas, no cazas.
Y se pone, tan campante,
a comérsela al instante;
quiero siempre burro grande
aunque al cabo no ande.
Faco se queda perplejo
ante lo acontecido;
él no pensaba de lejos
que tuviera este torcido.
Y sin cortarse ni un gramo
le da a José su opinión,
le pide explicación, vamos,
de cómo hizo la elección.

Faco

¡Qué mala educación
has demostrado, José;
yo no sé a santo de qué
ha venido esta acción!...

José

¿Y por qué me dices eso?...
¿Tú qué hubieras hecho?

Faco

La parte chica que has hecho
habría tomado del queso;
es lo que debe de hacer
quien primero va a coger.

José

¡Pues no sé de qué te quejas!...
No hay motivo de greña,
ya que dejé la pequeña...,
la que habrías elegido
tú mismo de haber podido.
Conociendo yo este caso,
te la dejé por si acaso;
si no la quieres, la dejas.

Y acabó la discursión
de la mala partición
de este modo original.
Dejémosles en paz cenar.